Ashley estaba alegre, no dejaba de tocar su hombro con la mano, quería que Markus la marcará por todo su cuerpo. Quería ver con sus propios ojos sus colmillos atravesando su piel. —Puedo leer tu mente Ashley, contrólate. Estoy llegando a la cabaña de mi padre, piensa en mí. —¿Cómo lo hago? Ashley no dejaba de pensar que Markus estaba en alguna parte de la casa, si alguien la observaba podía pensar que estaba hablando sola o con los objetos de la casa. —Cálmate, cierra los ojos y concéntrate en estar conmigo. ¡Ven a mí, preciosa! Ashley respiró profundamente, se sentó en el sofá de su sala y pensó en su hombre, se enfocó en sus ojos y de inmediato estaba allí junto a él. Era como si pudiera ver a través de sus ojos, sentir la temperatura del lugar, sus olores. Estar dentro de él, sent

