Mike la había dejado un momento sola, en una sala de la capilla. Linda estaba consolando al pequeño Michael que estaba cortando los dientes, de hecho, Mike y Nana habían ido a buscar algo al vehículo para el niño, pues había llevado varias cosas y se había olvidado un bolso allí. Mientras Lenora se estaba ocupando junto con un empleado de la decoración del lugar así que ella quedó momentáneamente sola con el pequeño en ese sitio. — Es igual a Mike, solo que tiene ojos azules...— le dijo una voz masculina sorprendiéndola por la espalda. Linda se sobresaltó. Se giró. Era Hal claro. Estaba vestido con su traje de cura. — Oh, Hal...no te oí llegar...— murmuró ella contrariada. Él a su pesar no pudo evitar mirarla de arriba abajo, pensando que la maternidad le había sentado bien a su amad

