Ese día Mike decidió que no iría al rancho, era sábado, pero mierda que quería estar con su esposa. Los últimos meses habían sido excitantes introduciendo a Linda a las artes amatorias... Su mujer había resultado ser una alumna entusiasta y desde que estaba embarazada parecía estar más caliente que nunca. Y mierda, él era el dueño de todo eso a fin de cuentas... Y no se refería solo a su esposa sino al rancho y al petróleo. Un día que se quedara con ella en la cama no iba a pasar nada. Ella se había levantado, desnuda, para ir al baño y verla como Dios la trajo al mundo había despertado el apetito de Mike, aparte su pancita sexy lo ponía duro. Poco después se asomó en la puerta y le sonrió, luego se lanzó prácticamente a sus brazos. Él la atajó y le dio un beso caliente. — Buenos día

