Linda volvió con una furia carcomiéndole las entrañas a la mansión que era su casa. Y eso que aún no conocía las completas implicancias del acuerdo al que llegó su padre con el hombre que la había tratado con tanta rudeza un rato antes en el establo de su polvoriento rancho... Al llegar a la mansión, dejó el caballo en la pequeña caballeriza asegurándose de que un empleado se ocupara del pobre de Trueno. ¿Acaso ella debería vivir con Falcone luego de casarse en ese rancho inmundo que tenía su familia? No tenía ni idea, y en parte no quería saberlo porque de solo pensarlo le dolía el vientre por la incertidumbre que eso le provocaba. Fue corriendo hasta la puerta de la mansión y entró. Saludó al pasar al ama de llaves Lenora, la conocía desde que era un bebe y prácticamente la hab

