23. Ellos son los sospechosos. A pesar de la torrencial lluvia y el estado lamentable de la carretera, Rex y el sargento Nilo no tardan en llegar al Hospital de Rosario. Nilo tiene un plan, él comprende que será difícil hablar con Charly, pero lo considera importante para su investigación. En este caso hay demasiadas dudas razonables, y se encuentra convencido de que debe hablar con Charly va a aportar mucho, y piensa mostrar su lado más persuasivo. Mientras tanto, una sensación de intranquilidad embarga a Rex, ni bien pisan las instalaciones del hospital como seguramente les ocurre a los que ve yendo y viniendo por los pasillos, de repente el desánimo se apodera de él, enraizado en algunos recuerdos dolorosos de su pasado. A Rex no le gusta el ambiente de los hospitales, y sin fijarse

