Por su parte, Mateo, sentía que extrañaba a su alumna, recorría los pasillos de la facultad, ya a esa altura del año con poca gente, por si la veía. Sentía como si lo hubiesen embrujado, ni con Liliana, al principio de su relación, se sintió así. Estaba inquieto y la tenía presente como nunca tuvo a otra mujer en su mente. Trataba de enfocarse en su trabajo, si bien en la facultad ya no tenía carga horaria, en su empresa había mucho trabajo y tenían que cumplir con entregas, hacer unos planos que tenían que ser aprobados bajo la norma IRAM y dos normas más, para poder cumplir con los requisitos internacionales y poder exportar esos productos. En su casa, al tener un poco más de tiempo, se la pasaba jugando con sus pequeñas, que estaban creciendo a pasos agigantados. Sus niñas no parab

