Zayn y Amanda, seguían en la casa de la señora Alba. Hablaban animadamente entre ellos, reían. Alba miraba a su nieta, veía en su rostro felicidad y amor, al igual que en el rostro del hombre. —Zayn, ¿Por qué no te quedas aquí a dormir? Puedes dormir con mi nieta. — Zayn, negó. —Gracias, doña Alba, pero no quiero incomodar. Me quedaré en su hotel. — respondió con educación. —Debes saber algo de mi, hijo. Si te quedas en mi hotel, no pagarás nada. Serás parte de la familia y eres el padre de mi bisnietos. — exclamó. —Y no acepto un no, soy muy cabezota. Zayn miró Amanda cómo pidiéndole ayuda, pero ella solo levantó los hombros con una sonrisa. —De acuerdo, doña Alba, me quedare aquí. — Alba sonrió. —Pero mañana, me gustaría que Amanda y yo fuéramos al médico, y de allí coger el jet

