A la mañana siguiente, todos están en sus deberes laborales empresariales, realizando sus trabajos con eficiencia y calidad, moviéndose de acá para allá resolviendo asuntos importantes. Scarlet no es la excepción, pues ahí en su enorme oficina equipada y acondicionada para trabajar relaja, Scarlet es una obsesiva con el orden y la limpieza, según ella el desorden altera sus pensamientos, por lo tanto trata de que todo a su alrededor esté en perfecto orden, en estos momentos está afinando los detalles para iniciar la construcción del edificio para la agencia de publicidad del Italiano.
Ya tiene los permisos de construcción y al personal adecuado para llevar a cabo el proyecto.
Suena el intercomunicador, desvía la vista del computador y con su dedo incide acepta la llamada — ¡Si Erick!— responde a su asistente.
— Si señorita Lillard, las señoritas Black y More están aquí— Scarlet se emociona ya que ese par son sus mejores amigas de la infancia, con quienes compartía a gusto y se sentía en confianza, pero no les compartía nada sobre su secreta vida amorosa, a veces tenía ganas de plantearles su situación, pero no podía exponerse directamente, no es que sus amigas no les guardarán el secreto sinó, que talves no entenderían y la jugarían, por tal razón no se atrevía a decirles nada.
— Que pasen por favor— ajusta sus lentes, responde y espera que sus amigas pasen.
—Hola chicas— se levanta de su sillón y saluda de besos y abrazos a sus amigas, quienes la reciben con amor, se sientan en el sofá de descanso que ocupa en su oficina.
—Te venimos a invitar, a la imaginación de la discoteca de Robert— dice Gisi Black, Scarlet frunce el ceño sin saber a quien se refiere la hermosa morena, Magda se percata de que Scarlet no tiene ni idea de quién , así que interviene.
—Es su nuevo amante de turno— responde la estricta Magda Esther More, Scarlet relaja su semblante y se ríe a carcajadas, Gisi es una promiscua empedernida, su v****a siempre está ardiente.
—Ok y cuando será— indaga Scarlet.
—Hoy es la noche, y Scar debes ir no acepto un no por respuesta— Gisi advierte a su amiga.
—Apenas en martes, tengo mucho trabajo, debo adelantar lo más que pueda porque pediré mis vacaciones—
—En serio, pues con mayor razón, debemos ir, Scar, nosotras no tendremos vacaciones hasta el año que viene y para eso falta mucho— dice Gisi
— Chicas nosé, además saldré tarde de trabajar— responde Scarlet
— Scar, sabes que siempre estoy de tu lado, pero hace mucho tiempo que no salimos las tres—interviene Magda, Scarlet no piensa unos minutos, y acepta rendida.
—Está bien, pero nos hiremos cuando yo diga que nos vamos, de acuerdo— Scarlet respondió, amenazan a sus amigas quienes sonrieron y gritaron de alegría.
Bastian por su parte está enfocado en lo suyo y preparando su solicitud de vacaciones para entregárselo a Gretel su hermana menor y jefa de recursos humanos.
Se dirige a la oficina de su hermana, el asistente de su hermana lo hace pasar y entra a la acogedora oficina de su hermana — buen día Gret— saluda a su hermana, con un beso en la frente y toma asiento frente su escritorio.
—¡Hola Bas!— responde feliz Gretel viendo a su hermano, lo ama demasiado, es un hombre ejemplar e intachable, está segura de que cuando su padre se retiré el llevará por buen camino la constructora. —que se te ofrece— indaga y Bastian le extiende el formulario para las vacaciones laborales-
—Quiero que emitas el documento para mis vacaciones— le pide Bastian, Gretel recibe las hojas y las analiza.
— Ya era hora, llevas casi dos años sin pedirlas—
— Así es, por tantos, las quiero todas juntas—
— Me parece bien, por Ley te corresponden quince días por año—
—Entonces serán treinta días—
— Uuufffff! es mucho tiempo, tendrás qué dejar un reemplazo, mientras vuelves—
—Hablaré con Scott, dejaré todo en orden para que se puedan manejar en mí ausencia—
—Perfecto—responde Gretel — y que piensas hacer con treinta días de vacaciones—Bastian sonríe imaginándose todo un mes disfrutando con su amor.
— solo te advierto que no estaré en Carolina del Norte— le dice poniendose de pies para salir de la oficina de su hermana —
—Vaya, espero que te diviertas, analizaré el calendario y en la tarde te aviso.
Bastian sale y se dirige a su despacho, toma su celular y llama a su restaurante favorito, pide la comida para su hermosa pelinegra, y hace que se la envíen a su oficina, conociéndola podía jurar que se pasara el día trabajo y no comerá en sus horas por tal razón casi todos los días llamaba al restaurante y pedía la comida para ella, mientas termina de hacer el pedido, la asistente de su padre lo intercepta.
—Disculpe señor Lenard, su padre quiere verlo en su oficina— el asiente y sigue a la joven becaria, hasta el despacho de su padre, al llegar ella abre la puerta y Bastian pasa, observando a su padre quien está de espaldas, mirando a través del enorme ventanal la ciudad que tanto ama.
Eduardo Lenard, un hombre alto, fuerte he importante, capaz de cualquier cosa por obtener lo que quiere, hace ya veinte años que su padre lo hizo presidente del imperio familiar y desde entonces sólo a cantado victorias tras victorias.
Se dan la vuelta para ver a su primogénito, el hijo que ama más que así mismo, por el que es capaz de todo, no es que no ame a su hija, es que Bastian es su imagen y semejanza.
—¡Hijo!—
— ¡Padre!— Bastian avanza hasta su padre y lo abraza, se separan y ambos toman asiento en el sofá oscuro que hay en la oficina. —¿Querías verme?—
— ¡Si!, hace mucho que no vas a la casa— dice con tristeza Eduardo, su hijo ya e sin hombre, tiene su propio departamento, hace más de cinco años que vive sólo, ya está acostumbrado a que duré semanas sin visitar su hogar, solo lo ve en la Constructora y eso si acaso, porque siempre está enfrascado en su trabajo.
—Si lo siento, he tenido mucho trabajo— se Disculpa Bastian, avergonzado por su lejanía, pero es que no tiene tiempo para nada, su trabajo demanda mucho tiempo de el y el que tiene libre lo aprovecha para pasarlo con su amada.
— Tu madre quiere verte, me dice que tendrá que venir a verte acá directamente— se ríe por las ocurrencias de la señora Amanda Lenard, la mujer más dulce que existe.
—Pasaré pronto a verla—
—Eso la haría feliz— contesta su padre.
—Estaba en la oficina con Gretel, pedí mis vacaciones, posiblemente la semana que viene ya inicien— le deja saber a su padre.
— Es justo, hace mucho no tomas tu merecidas vacaciones— Eduardo coloca su mano sobre el hombro de su hijo.
—Así es, por lo que te informo que Scott me reemplazará por un mes—
- —Vaya! es mucho tiempo, tengo algo muy importante que decirte, es una gran sorpresa, pero esperaré a que vuelvas de tus vacaciones hijo, disfruta porque cuando vuelvas, tendrás una gran responsabilidad sobre tus hombros—
Para Bastian su padre se refería a un nuevo proyecto de crecimiento en la constructora, pero Eduardo Lenard se refería a algo mucho más grande.