Bastian Lenard y Scarlet Lillard dos fieles amantes que se aman con locura, llevan un año de relación en secreto, pues sus familias se odian a muerte.
Ambas Familias tienen los imperios de constructoras más emblemáticas de Carolina del Norte, para ser más específicos en Raleigh Charlotte la capital de el Estado.
El odio de las familias se debe a la competencia en el mercado laboral, las dos constructoras poseen poder, influencias, los mejores equipos de construcción de el país, el mejor personal capacitado y cualificado del mundo empresarial.
Bastian y Scarlet se han visto envueltos en las competencias empresariales que sostienen sus familias.
La constructora Lenard 1970, fundada en ese mismo año fue la primera constructora del estado, luego John Lillard emprendió su imperio de constructoras dos años después, teniendo igual aceptación que la primera, Edward Lenard no aceptaba la competencia y desde entonces intentaba sabotear los planes de John, quien de igual modo vitupera sobre la constructora Lenard 1970, dicha riña ha permanecido 50 años después, dónde tres generaciones han establecido su desaprobación, la una por la otra.
Bastian y Scarlet son el punto medio entre el odio que ejercen sus familias, ellos se enamoraron desde el primer momento en que se vieron, un día en la universidad en una fiesta de final de semestre que organizaron unos amigos que tenían en común.
Bastian no podía olvidar aquella chica de piel blanca, cabello n***o ojos grises y vestido de flores, claro para ese entonces no sabía que era una Lillard, y agradece no haberlo sabido, porque si lo hubiese sabido talves la odiaría antes de conocerla.
Scarlet por su parte no podía dejar de ver al chico alto de cabello rizado, barba cerrada, ojos negros y piel blanca que llevaba una camioneta negra y la miraba con intensidad.
Su compañera de cuarto se lo presentó como Bastian, ellos iniciaron una conversación agradable sobre cosas triviales, luego se dieron cuenta que estudiaban la misma carrera, arquitecta, a excepción que Bastian se graduaría en dos meses y ella llevaba apenas su primer semestre.
La química fue inmediata, el magnetismo de ambos era evidente,bailaban y disfrutaban la cercanía, ese mismo hicieron el amor, intensamente, como si sus almas se conocían de años atrás, como si sus cuerpos les pertenecían al otro, como si la escencia de su ser fuera la misma, esa misma noche se amaron sin conocerse, sin miedos, sin secretos, fueron uno y prometieron serlo para siempre.
Esa noche no importan sus apellidos, Familias o estatus social, porque ellos entendían la locura que cometían aún sin conocerse.
Al poco tiempo supieron sus apellidos, la sorpresa fue tal que decidieron no volverse a ver nunca más y renunciar al amor que sentían, pasaron los años y la promesa de no volverse a ver se cumplió, pero el no amarse ninguno de los dos lo cumplió, puesto que la ausencia dolía, como partirse todos los huesos del cuerpo, como morir por oxígeno, se extrañaban tanto que para suavizar el dolor, Scarlet escribía cartas mientras que Bastian tocaba el piano inventando melodias para calmar su alma.
Su reencuentro fue épico, volverse a ver luego de cinco años fue el bálsamo que apaciguó sus corazones, no pudieron resistir más la lejanía y decidieron vivir su amor en secreto.
Un secreto difícil de ocultar, un secreto que morían por revelar, un secreto que les consumía el alma pero que su demostraciones de amor calmaba.
Se eran fiel entre ellos mismos, habían comprando un departamento pequeño en la ciudad de Asheville que se encuentra a 160,70km de Raleigh Charlotte la ciudad donde ambos residían con sus familias y estaban establecidas sus empresas.
En ese departamento que denominaron cómo su nido de amor, compartían dos días al mes o una vez cada dos meses, debido a sus responsabilidades empresariales no tenían mucho tiempo para compartir, pero hablaban por celular todos los días hasta tres veces al día, de vez en cuando se enviaban detalles como regalos sorpresa, comida entre otras cosas.
Ahora está momento de despedirse, pues Bastian debía asistir a una importante reunión, Scarlet estaba triste porque quería pasar más tiempo con su amado.
—No quiero que nos separemos— dice la pelinegra haciendo un adorable puchero, que hizo sonreír a Bastian, ella estaba sentada sobre las piernas de su hombre, ya ambos vestido, para partir a la ciudad de Raleigh Charlotte.
— Sabes que no quiero irme cariño, si por mí fuera nos quedaríamos aquí juntos para siempre— la abraza a su pecho, queriendo resguardarla para siempre en su corazón, odia despedirse de su amada, pero debe cumplir su deber.
—¿cuando nos volveremos a ver?— pregunta Scarlet ésta vez mirando a Bastian a los ojos negros que tanto la enloquecen.
—trataré que sea lo más cerca posible— el besa sus labios con devoción, luego de un rato se separan y ella aprovecha para tomar el tenedor, pinchar el mango y llevarlo a los labios de su amado, el saborea el dulce mango, que lo hace gemir de lo bueno que está.
—¿Está rico?— pregunta Scarlet.
—Tú sabes más deliciosa— responde Bastian, mirando la tormenta gris que su amada pelinegra carga en los ojos.
— ¿Que te parece, si nos vamos de vacaciones?— dice Scarlet, Bastian lo piensa unos instantes.
— ¡Cariño! creo que esa excelente idea, ya llevo más de dos años que no pido vacaciones en la empresa, las tomaré todas juntas para estar contigo— Bastian se emocionó por la increíble idea.
—Mmmmm— es genial cariño, así podemos viajar o pasarla aquí en nuestra casa si queremos!- dice ella picando más fruta y dándosela en la boca a el.
—Debes pedir vacaciones?— indaga el
— ¡Si! ya es hora de mis vacaciones, debemos ponernos de acuerdo para salir el mismo día o uno primero y luego el otro— dice Scarlet
—Completamente de acuerdo cariño, pero si salimos juntos es mejor, así nos vamos el mismo día—
— ¡Genial! aaawww que emoción amor vamos a pasar vacaciones juntos—
—Si cariño, ¿dónde quieres ir?—
— Mmmmm—, como estamos en verano, creo que sería bueno ir a la playa, Miami o alguna isla del caribe serían buenas opciones- habla Scarlet muy emocionada
— Siempre estamos de acuerdo, yo también pensé igual—
— Es porque estamos conectados—
Unen sus labios en un apasionado beso, sosteniendo la promesa de no tardar mucho para estar juntos.
Se levantan de comedor con tope de cristal circular, que ocupa cuatro sillas, recogen los platos del desayuno, y los lavan para no dejar nada sucio, cuando todo está limpio apagan las luces, cierran las puertas y salen del departamento ubicado en el séptimo piso hacía el estacionamiento subterráneo, bajan en el ascensor tomados de la mano.
El la lleva hasta su auto, un Mercedes Benz n***o, del año 2019, la aprieta a su cintura y la besa con devoción.
— Voy a extrañarte mucho mí amor— Scarlet abraza por el cuello a su amado.
—Y yo a ti cariño— el besa su frente y ella abre la puerta del piloto, sube a su auto y lo enciende, cierra la puerta y sale del estacionamiento, viendo por el espejo retrovisor a su amor, quien le deletrea un "Te Amo" mientras que una lágrima rueda por la mejilla de ella.