Era un momento donde estaba el sol en su máxima altura, el medio día estaba más que en punto con los rayos solares que brindaban su energía a la fauna y la flora de la ciudad capital de Hope, inclusive a los pobres refugiados de ciudad naranja quienes, a pesar de lo bello del día la oscuridad era su única regla y ley en aquel momento, sus supuestos camaradas de la capital aparentemente les habrían dado la espalda en un periodo de vital importancia, Naranja no pudo obtener el permiso de ingreso a la ciudad pese a su puesto como mano derecha del difunto supremo, lo cual los ponía en una situación desesperada, los sobrevivientes se encontraban hambrientos, heridos y enfermos luego de haber pasado días en una caminata para estar tan cerca y tan lejos de su refugio anhelado y para finalizar con

