Capítulo 3

3777 Words
(Camila)   ¿Realmente será buena idea contarle todo a ella? en realidad no lo sé pero el jugo sabe delicioso, y por comida o bebida uno hace cosas, me está viendo con esa hermosa sonrisa y creo algo apenada pero bueno que más da voy a decirlo, no es que sienta vergüenza ni nada por el estilo.   -Bueno a ver ¿Por donde quieres que comience?- dije mientras ella me miraba de forma inocente que luego cambio a una expresión graciosa.   -Por el principio creo sería lo más normal- dijo Laura entre risas.   -Bueno pues, te explicare que hago aquí sola y en una habitación para parejas casadas- dije y ella asintió en la espera de que le cuente. -Ayer en la mañana era el día de mi boda- le confesé sutilmente, debía empezar poco a poco.   -No me digas que te plantaron tipo s*x and the city porque si no me sentiré mal de hacerte recordar todo- dijo sintiendo un tipo de pena por mí, no me gusta que la gente sienta pena por mí.   -Si me dejaras explicarte- respondí casi reprendiéndola en forma de juego mientras ella solo veía con pena por el comentario. -Las cosas fueron realmente al revés, yo fui la que me marche antes de casarme- sus ojos se abrieron tan ampliamente que no pude aguantar la risa, era inevitable, siempre era el cliché del hombre dejando plantada a la mujer, no inversa. Bueno en spiderman si paso, pero bueno. - De nuevo te explicare, desde pequeña siempre soñé con casarme con el chico más apuesto y tener una gran boda como toda una princesa desea y mi padre muy complaciente estaba dispuesto a cumplir mi sueño fuera como fuera- dije mientras tomaba un sorbo del jugo y colocándolo nuevamente en la mesa. Laura no apartaba su mirada de mí y esperaba que no lo hiciera.   -Okey si estabas a punto de casarte y era tu sueño ¿porque no lo hiciste?- pregunto desbordando intriga, le dedique una sonrisa, cualquiera que me conociera seguro se la estaba haciendo.   -Yo conocí al chico en la universidad, se llama Antonio era el famoso jugador estrella, todas las chicas querían estar con el y yo era la chica popular- suspire mientras recordaba  -Y ya sabes lo típico las dos personas famosas juntas, empezamos a salir debo admitir que era realmente atento y a mi padre le agradaba, el era de esas familias de posición lo que hacía que mis padres estuvieran un poco más estables y sin preocupaciones- dije un poco alegre recordando levemente mi pasado y un poco bajo mientras miraba al cielo, recordar el pasado no era sencillo para nadie y más si pasa de algo alegre a doloroso.   -Pero al terminar de graduarnos el no espero prácticamente nada y me pidió matrimonio y  de nuevo ya sabes, para una chica que deseaba todo eso, era la cosa más hermosa que alguien podía hacer o mejor dicho proponerle- mi sonrisa se amplió poco a poco recordando mi sueño de niña -Pero empezaron a ocurrir cosas que no deseaba, me entere de que el se acostaba con otras mujeres y que les pagaba para callarles la boca pero como siempre hubo una que lo quería para el y me busco en secreto para decirme todo- hablo en voz baja mirando sus manos, podía sentir la mirada de Laura y como su rostro bajo al saber que fui engañada por el hombre que considere el amor de mi vida en algún momento.   -Pero como sabes, todo cuento siempre tiene su trama- dije entre risas mirando a la ojiverde para que no sintiera lastima por mí, repito lo detesto. -Desde ese momento cuestione si era importante casarme, había deseado todo esto, le conté todo a mis amigas un día en secreto, desde que no quería casarme hasta que me engaño, unas querían matarlo y era obvio que nunca les llego a agradar, pero lastimarme las puso a un nivel diferente y  fue cuando les dije que no quiera casarme nuevamente y como era de esperarse quedaron en shock porque ese era mi sueño aunque no les duro mucho por todo lo pasado- dije para tomar un trago más de su jugo.-¡Esta delicioso!- alce el vaso en su dirección.   -Así pasaron 3 meses en los que estaba el preparativo de la boda, no podía cancelarlo, mi padre se estaba esforzando demasiado por complacerme así que silencie todo hasta el momento que pise la iglesia- mire a Laura que me veía como si no existiera más nadie y era ilógico recordando que era un hotel.   -Entonces cuando llegue no estaba el cura, así que sospeche de mis amigas y si, mis amigas lo habían encerrado en una de las habitaciones de la iglesia y yo no lo sabía, realmente no lo sabía- Dije riendo recordando todo el desastre -Lo hicieron con la intensión de que no me casara y me fuera o me escapara- dije entre risas, la pelinegra me dio una leve sonrisa al ver que no me sentía mal.   -Y apareció de la nada Dione que es mi mejor amiga y me dio las llaves de un auto, así que decidí escapar, rápidamente llegue a mi casa, tome mis cosas y me vine para acá con los boletos de avión de la luna de miel, no me siento mal realmente estoy feliz aunque toda mi familia se terminó enterando que me marche, me encuentro bien, me sentiría peor si me hubiera casado con el- dije mientras tomaba lo ultimo del jugo. -Así que esa es mi historia ¿Y tú me quieres contar algo?- pregunte jugando mientras veía esos hermosos ojos verdes.   -Bueno eso quiere decir que estas soltera ¿Cierto?- pregunto ella con algo de intriga que se reflejaba en su mirada, su ceja alzada dejaba evidencia de que no era una pregunta que no le interesara.   -Si estoy soltera- dije en tono orgulloso y sus ojos se abrieron como si fue lo mejor que había dicho en todo el día, asintió con una sonrisa.   -Ahora que estas soltera y no hay nadie que me pueda golpear por coquetearte- dijo riendo -Te puedo invitar a una clase privada conmigo para practicar carreras en motos de agua- pregunto mirándome fijamente. -¿Aceptas? yo soy la profesora- pregunto de nuevo mientras alzaba las cejas de arriba a abajo en forma de insinuación.   -Acepto solo porque eres tu- le respondí riendo ante la situación -¿A qué hora será?- pregunte Ahora yo, algo ansiosa, porque sí que me agradaba   -A las 5 ¿Te parece bien? yo te paso buscando en tu habitación ya que se en cual te hospedas- dijo riendo como si aquello fuera un súper secreto que acababa de descubrir mientras caminaba para llevar el vaso a la cocina.   -Entonces esperare que llegue la hora con ansias, estaré en mi habitación- dije mientras le guiñaba el ojo, le vi tragar hondo a la ojiverde y solté una carcajada, la vio colocarse roja e irse rápidamente por el mismo camino que supongo había venido a traerme el jugo con sus intenciones de extorsionarme.   Este sí que es un día estupendo ¿Quien diría que dejar a mi prometido me abriría las puertas de conocer a una persona como ella? Mis pensamientos se enfocaron en ella durante unos minutos antes de volver a llevar mi mente a la lectura que había quedado a un costado cuando apareció de la nada.       Ya eran las 5 de la tarde y Camila estaba en su cuarto alistándose para que la linda ojiverde la recogiera, no me había emocionado tanto desde bueno, desde hace tiempo, mi corazón está latiendo tan rápido que creo que se saldría del pecho. En lo que siente que tocan la puerta casi corría a abrirla pero se dijo a si misma calma, calma que no vean tu desesperación, cuando se calmó abrió la puerta y allí estaba ella de pie en su puerta son un short n***o y una playera blanca que hacia juego con sus ojos, se veía realmente sexy. Bueno yo por mi parte llevo un short de beige, un top n***o, tomo mis lentes de sol y partimos hacia la playa.   -¿No crees que sería muy tarde para una práctica de motos?- pregunte porque a mi parecer si lo era, ya saben un leve miedo al mar de noche.   -Pues sí, en realidad a esta hora ya no hay nadie practicando por eso decidí esta hora, así que sería yo la única que practicaría contigo- respondió con un tono alegre y algo roja, lo que hizo que terminara riendo un poco de su expresión, creo que porque dijo en voz alta su secreto.   -Parece que me querías solo para ti- comente jugando un poco con cierta verdad -Apenas me conociste ayer y ni siquiera querías mirarme- le dije dejando al descubierto que la estuve mirando un poco más de lo que debería.   -Las cosas cambian, además ibas a una habitación de casada ¿Que esperabas?- respondió en tono coqueto mientras caminaban, pero se notaba un poco la decepción de aquel momento aunque luego lo cubrió muy bien.       Camila veía a Laura y Laura veía a Camila ambas se sonrojaban al ver que ambas se miraban y era un silencio bastante cómodo, a diferencia de otras circunstancias o incluso otras personas, ella era bastante cerrada pero encontrar un silencio cómodo era maravilloso. Encontrar entre tanta gente una persona con la que te sientas cómoda con algo tan simple es difícil, pero aquí estoy encontrándola fuera de mi lugar seguro.     Camila tenía tiempo que no se sentía así de bien, cómoda y tranquila junto a una persona y Laura por su parte sentía una conexión que pocas veces las personas llegan a conocer o sentir.     -Aquí es ¿Que moto te gusta?- Me pregunto mirando hacia las motos que estaban sobre el agua.   -Cualquiera solo deseo que la profesora me enseñe- dije encogiéndome de hombros en tono de juego mientras veía a la ojiverde.   Sus miradas se encontraron y ambas rieron. Tomaron las motos y así estuvieron un largo rato recorriendo la isla, una que otras veces Laura se montaba en la moto de Camila para arrancarla. Las miradas se encontraban, sus cuerpos se encontraban, habían roces sutiles y mejillas rojas por la pena.   Eran aproximadamente las 9:00 pm y estaba en la arena descansando un poco, Laura entrego las motos y solo estaban pasando el rato sentadas en aquellas bancas.   -Realmente eres buena- dijo Laura mientras miraba detalladamente a Camila.   -Con una profesora como tu ¿Quien no?- dijo riendo mientras veía la playa que se perdía levemente con el cielo y solo el resplandor de la luna hacía referencia que el mar esta allí.   -¿Crees en el amor a primera vista?- preguntó Laura mientras observaba el infinito del mar y el cielo.   -Por supuesto que si- respondí en un tono bajo mirando hacia la misma dirección en la que veía mi acompañante esta noche.   La ojiverde fue acercándose mas a donde estaba la morena quedando justo al lado, sus brazos chocaban y se erizaban al leve contacto de sus cuerpos   Laura volteo a donde Camila y dijo -Eso es lo que he sentido cuando te vi por primera vez- susurro al oído de Camila, pudo sentir como su cuerpo se tensó y se erizo al contacto de ella.   Camila giro el rostro y se encontró con la de Laura a pocos centímetros de ella y lo ultimo que pudo sentir fueron unos labios cálidos juntos los de ella, eran suaves, carnosos, tiernos, hermosos, cerro sus ojos y se dejo llevar por el momento, coloco su mano derecha en la mejilla de la ojiverde, ella era tan suave. Sus bocas se abrieron ligeramente dando paso a sus lenguas, era un beso lento y apasionado, con sentimientos ligados. Hasta que tuvieron que separarse para tomar un poco de aire, sus frentes quedaron juntas viéndose fijamente, las miradas se mezclaban una combinación de marrón y verde sus corazones estallaban.   -También lo pude sentir al primer momento que te vi- dije en un susurro mientras veía a la pelinegra que daba una leve sonrisa y así unieron sus labios nuevamente en un beso en donde la noche era el único testigo.     (Laura)     Desperté con el recuerdo de la noche anterior, ese fue el mejor beso de mi vida, no porque fue intenso, no porque me la lleve a la cama, simplemente porque sentí el amor recorrer mi cuerpo con el solo roce de sus labios, fue lo mejor que he vivido, fue lo mejor que he sentido.   Se levanta para dirigirse al baño a su aseo personal, se viste con sus pantalones rasgados, una playera azul con rayas, sus vans negras. Ayer descubrí ciertas cosas que harán que el día de hoy sea completamente diferente, un día completamente diferente.   Toma su teléfono busca entre todos sus contactos y marca al número del hotel -Buenas Sarah ¿Como estas el día de hoy? quiera pedirte libre el día- cierro los ojos cruzando los dedos.   -Claro pero sabes que la próxima semana trabajaras todos los días, asumiendo que pasado mañana es tu día libre en realidad- escuche la respuesta y alce los brazos en victoria.    -Está bien- le respondí con amabilidad.   -Bye lau- escuche su despido.   Bueno ya está listo, ahora a tomar fuerzas para invitar a salir a Camila, sus pensamientos estaban tratando de centrarse en como invitar a la morena pero al mismo tiempo de como sobrellevar el miedo de tenerla a su lado.   Llegue al hotel y rápidamente me dirigí a la habitación luna de miel, solo porque conocía expertamente el camino a ese cuarto, no sin antes comprar una rosa blanca, para la chica que me tiene cautivada.     (Camila)   Lo que paso anoche fue increíble, la sensación que recorrió mi cuerpo con los labios de ella fue impresionante, con ninguna persona que me he besado he logrado tener esta conexión, es posible que incluso deba admitir que ni con Antonio que era el hombre con el que me casaría había sentido esta sensación. Estoy tirada en la cama mirando hacia el techo hasta que escucho sonar mi teléfono, veo en donde está ubicado el aparato y cuando consigo tomarlo veo el nombre de "Digimon Dio".   -Hola Di- respondí la llamada de mi mejor amiga.   -Hola mila ¿que me cuentas?- escucho que pregunta y ya se por dónde va esto.   -La estoy pasando realmente bien aquí, me están ocurriendo situaciones que nunca pensé que en mi vida podrían pasar- le comente aun mirando hacia el techo de la habitación recordando a la ojiverde la noche anterior.   -¡Uy! Cuenta, cuenta- escucho la emoción en su voz.   -conocí a una persona Di- le dije en forma entusiasta aunque fue estúpido, conocer una persona Dah, pero con Dione podía ser yo y decir las tonterías que quisiera, ya sabes conexión de mejores amigas.   -Entonces ¿me contaras o qué? no me hagas esperar- su voz desborda emoción.   -Es una chica Di, es una chica- dije esperando lo peor.   -¡¿QUE CAMILA?! Bueno no soy nadie para decirte algo, pero ¿Como te hace sentir? con tal y no sea Antonio vestido de mujer- dijo gritando al inicio y luego riendo, no me extraña esas ocurrencias.   -Si sabía que dirías algo así, pero lo que me hace sentir no lo logre sentir nunca con el, no sé qué hacer estoy confundida- le confesé lo que me carcomía la conciencia.   -Amiga lo único que debes saber es que lo que te haga feliz es con lo que debes quedar, indiferentemente que sea mujer o no y bueno ¿Que ha pasado con la chica que te tiene mal?- sus palabras aligeran un peso de mis hombros.   -Es realmente sexy y la bese ¡¡Se sintió genial, hermoso, maravilloso!!- solté con mucha emoción.   -¿QUE? ¿La besaste? ¡Upa! deseo que me cuentes más pero debo salir con Nicole y la Ale. Por cierto no te preocupes por nada aquí, solo disfruta de Hawái y tu chica- dice rápidamente sin dejar nada en el tintineo.   -Está bien Di, está bien, mantenme informada te quiero- le digo antes de escuchar su despedida.   -Yo también mila cuídate disfruta bye- canturreo.    -Bye- dije por último así colgar la llamada, ha pasado un rato así que tomo de nuevo el libro y me recuesto un rato a leer.       Toc.. Toc.. Escucho que tocan la puerta ¿Quien será? no he llamado para que me suban algo, se levanta de su cama y al abrir la puerta se encuentra con la linda ojiverde con una rosa blanca en la mano. -Para ti pequeña- dijo con una voz tierna hacia mi, tome la rosa y la coloque en mi nariz, tenía un olor realmente delicioso, era hermosa como la chica que me la entrego. -Bueno estoy aquí porque quiero invitarte a un día conmigo, si quieres claro- dijo con tono alegre y un poco bajo mientras mira al suelo, sabía que debía estar muriendo de nervios y eso es de lo más normal en el mundo.   -Claro que me gustaría- se acercó lentamente y me dio un suave beso en los labios, al separarse se me quedo viendo fijamente para saber mi reacción a su atrevido besito -Solo si no te importa que me cambie y así poder irnos- señale un poco la ropa que tría puesta ese día que estaba solo en la habitación leyendo.   -Claro no hay problema yo puedo esperar- dijo la ojiverde con tono alegre al ver que acepte la invitación a su salida.   -No te quedaras allí en la puerta mientras me cambio, pasa por favor, siéntate donde gustes ya vuelvo- dije mientras me dirigía a la maleta, tomaba la ropa y me perdía en la puerta del baño a ponerme algo que me hiciera ver un poco más sexy.   Al salir se encontró con Laura en la cama sentada esperando, Camila llevaba unos jeans rasgados blancos, un crop  top n***o, unos converse. Los ojos de la ojiverde le recorrieron el cuerpo embobada por la hermosa chica que se encontraba  frente de ella, no había duda de que ella le aprobaba el atuendo por cómo se quedó mirando.   Me acerque lentamente causando que la pelinegra se levantara quedando frente a mí, pase mis brazos por su cuello y ella rodeo mi cintura. Unimos nuestros labios en un beso suave y lento, no me cansare nunca de sus dulces labios, nos despegamos lentamente y ella abrió la puerta de la habitación dejando que pasara, al cerrar la puerta tomo mi mano y entrelazo nuestros dedos.   -¿Y a dónde vamos?- Pregunte mientras llegábamos tomadas de la mano a la recepción del hotel.   -Bueno no es que tenga muchos sitios a los cuales ir, pero tengo pensado algunos- la escuche atentamente, no quiera soltar su mano, además entre tanto había pensando en salir conmigo, así que para mí cualquier lugar seria especial.   -Vale solo deseo pasar este día contigo- dije mientras colocaba mi mejilla en su brazo dejando un caricia.   La calidez que le proporcionaba Laura era lo mejor que lograba sentir Camila, sentirse segura y aunque no se han logrado decir te  quiero, se sentía querida e incluso podía decir amada, se puede considerar que aunque durante un tiempo se sintio así con Antonio, aquello no estaba llegando ni a los talones a como sentía su corazón ahora..   -Vamos a comer un helado- dijo la ojiverde con un tono divertido mientras abrió la puerta del copiloto para que Camila se sentara en el auto, Laura luego de cerrar mi puerta va corriendo a sentarse en el suyo y arranca el carro. El paseo es tranquilo, bastante para ser exactos, de esos que te hacen disfrutar del paisaje y de quien te acompaña. Al llegar ella muy elegante me abrió la puerta y comenzamos a dirigirnos a un centro comercial.         Fue uno de los mejores días para ambas, comieron helado haciendo énfasis en que Laura dejo caer su helado en los vaqueros causando que Camila riera de ella delante de todos en el centro comercial por un tiempo razonable haciendo que en venganza la ojiverde tomara un poco y se lo colocara en la nariz dejándosela pegajosa.   Fueron a una sala de video juegos, Camila entendió que no era muy buena en los juegos aunque se daba cuenta que Laura la dejaba ganar solo si la recompensa era besos de su parte y como a ella le gustaba darle besos a la ojiverde con mucho gusto perdía las partidas.   Almorzaron en un restaurante pequeño, era cálido se adaptaba a ellas y no había mucha gente alrededor y así podían ser ellas mismas sin que la gente opinara sobre ser dos chicas , comieron la pizza preferida de Camila y hablaron un rato extenso aprovechando de conocerse un poco más, hubo risas y muchos besos por parte de ambas.   Fueron al Bowling jugaron un rato, Camila le gano a Laura sin trampa, se debía admitir que la niña pequeña sabia como jugar muy bien, tanto tiempo jugando con su padre debía dejar algunos frutos  lo que hizo que la ojiverde se molestara y la castaña tuviera que sentarse en su regazo y darle besitos por todo el rostro para alegrarla, algo que tampoco le molestaba porque al igual que antes le gustaba darle besitos.       Al final de la tarde ya eran las 7:00 pm ya estaban en la arena de la playa, con sus zapatos a un lado y sus pantalones doblados hacia arriba casi llegando a sus rodillas, miraban la playa y se veían a ellas mismas reflejadas en la inmensidad del cielo y el mar.   -Me gustó mucho este día ¿sabes?- hablo Camila luego de un rato de silencio cómodo y de escuchar las olas golpear en la arena y en algunas zonas rocosas.   -¿Que fue lo que más te gusto?- pregunto con voz suave la chica más alta alternando su mirada entre Camila y el mar.   -Tu fuiste la mejor parte- dijo mientras miraba a la ojiverde. -No me había sentido así en mucho tiempo, divertirme con alguien que sienta lo mismo por mí que yo por ella- dijo tomando un poco de arena en sus manos -Gracias Laura- murmuro.   -No agradezcas preciosa, cada cosa que he hecho hoy la he disfrutado porque es a tu lado- le dijo mientras sus miradas se encontraban.   Unieron sus labios suavemente, Camila tomo las mejillas de Laura y comenzó a besarla lento y suave, colocándose encima de la más alta quedando a horcajadas tomándola del cuello para unirse más a ella, para sentirla más cerca, mientras Laura colocaba sus manos en la cintura de la más pequeña pasando sus dedos por la piel descubierta, el beso fue subiendo de tono y ambas lo sabían, fueron quedando recostadas en la arena Camila encima de Laura.   La morena se separó lentamente de su acompañante, sus rostros estaban rojos, respiraciones irregulares y sus pupilas dilatas, Camila se levantó y tomo la mano de la ojiverde ayudándola a que se  levantara.   -Vamos a mi habitación- dijo con voz suave, le dio un leve beso, la tomo la mano y entrelazaron los dedos dirigiéndose al hotel, pasaron entre todos y algunos curiosos mirando atentamente a una ojiverde de la mano de la chica pequeña.      
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