(Camila) Habían pasado ya casi dos semanas desde aquella llamada de mi madre y la llamada en la noche en la que Lau y yo fuimos directo al hospital como unas locas, debía donar sangre ya que mi padre había perdido una cantidad grande en la operación, de eso trataba esa llamada en la madrugada y claramente era mi padre y no me negué a dar lo que fuera necesario, incluso si eso significara por lo minino dos bolsas, desde aquella noche mi padre ha estado hospitalizado y hoy por fin luego de varios días ha llegado el momento en que lo dan de alta. Pero no toda ha sido sencillo al ser yo su única hija me ha tocado ser no solo vicepresidenta sino también la presidenta por este arduo tiempo. Mi padre aseguro volverá y aunque lo hemos tratado de convencer de que no, es tan testarudo que volver

