Exterior â Club La Rosa Nera â Medianoche. La lluvia caÃa con furia sobre las calles de Roma mientras dos furgonetas negras se detenÃan sin hacer ruido frente al famoso club La Rosa Nera. Adentro, la mÚsica vibraba entre columnas doradas y cortinas de terciopelo carmesÃ. Mafiosos, traficantes y figuras del bajo mundo brindaban con champÃĄn francÃĐs, ignorando el final que se acercaba. âEstamos listos âsusurrÃģ Luca por el comunicador. Desde un callejÃģn cercano, Matteo observaba el club con ojos de acero. El rostro empapado por la lluvia no temblaba. Cada mÚsculo en su mandÃbula estaba rÃgido. âNo dejen testigos. Pero al bastardo de Praga, lo quiero vivo âordenÃģ. A un gesto suyo, los hombres se movilizaron. En segundos, las puertas fueron reventadas. Gritos, disparos y humo lo envolviero

