—Por supuesto que sí, caballero —le respondió ella sonriendo y tomándole el brazo que le ofrecía— Es imposible rechazar tan noble oferta de un caballero. —Pues solo una noble dama aceptaría mi propuesta —le dijo Andrew siguiendo con el juego. —Espero que el noble caballero no me vuelva a besar de improviso —el tono de coquetería fue inevitable. —No lo haré, si mi bella dama, a su vez, no me besa —ripostó con toda la picardía reflejada en la cara. Un poco sorprendida a Samantha noble quedó más remedio que soltar la risa y así se fueron riendo por el largo pasillo de entrada a los lavabos hasta que llegaron a la puerta. Ambos giraron el uno hacia el otro y se quedaron un breve momento mirándose a los ojos con intensidad. —Vamos a bailar de nuevo? —dijo Samantha con algo de inquietud en

