Mientras que el pueblo londinense dormía en la tranquilidad de sus aposentos y olvidaba los últimos horrores que habían acaecido en el pueblo, muy lejos de allí, a las afueras de Dunster, se encontraban las hermanas Hamilton's que habían sido víctimas de un quid pro quo sin habérselo imaginado. Después de todo, su padre había desaparecido en 1869 y dado por muerto a causa de la peste en 1870. Y aunque no pudieron ver el cuerpo de su padre debido al estado de putrefacción, había pasado algún tiempo desde que ya se hicieron la idea de su muerte tras su desaparición. Quizá el secuestro había despertado la esperanza en ambas jovencitas, pero ninguna se quiso aferrar demasiado a la idea hasta que, la menor de éstas, palideció en la mañana en la que vio a su padre huyendo del bar en el que entra

