El mediodía había teñido las penumbras de Dunster en un cálido y buen día, pero claro no existía nada tan esperanzador para Esme como el haber visto a su padre vivo. Y aunque no habría entendido del todo su reacción al verla, solo esperaba poder comentárselo a su hermana una vez estuviesen solas. Aunque ahora mismo ése era el problema; cuándo estarían solas. Habían pasado casi toda la mañana en la berlina andando, lo cual la entristecía un poco porque sabía que eso significaba que se estarían alejando de Dunster. Sus secuestradores mientras tanto, no emitían palabra alguna, como era de costumbre. Todo era un misterio junto a ellos. —Ya estamos llegando al lugar, por fin —espetó Howard rompiendo con el silencio finalmente. No hizo mucho tiempo para que la berlina se detuviera y las Hamilto

