Caroline Salvatore Gemí de dolor cuando Erick me había sacado de la fiesta, me había lastimado el pie de alguna manera en el momento que mi sangre hirvió al ver a Redford de la mano de la mujer, esa, yo tenía que estar en ese lugar, no ella. —Nuestro padre está llamando. —me mostró la pantalla del celular, deslizó su dedo para contestarle. —Dime. —no dijo anda por qué estaba escuchado lo que mi padre decía del otro lado de la línea. —Bien, hicimos lo que pediste, pero a tu hija se le pasó la mano, armó un altercado y él mismo nos corrió, nos gritó delante de todos que nos fuésemos, lo más vergonzoso fue que fuimos escoltados. ¡La vergüenza! —detuvo sus palabras. —Lo sé, vamos a casa. —terminó la llamada y miró en mi dirección. —Nos esperan y no son buenas noticias, Caroline. — ¡Ese es

