Mia Redford Casa Club Estaba recostada en un camastro debajo de una sábana blanca, mientras que a mi rostro le daban mucho amor con un masaje. —Buenos días, ¿Es usted la esposa del señor Redford?—abrí mis ojos cuando escuché el apellido, la mujer se acercó a mí y me sonrió. —Sí, soy yo. —le puse una sonrisa, la mujer que tocaba mi rostro se detuvo. —No quería creer que el señor Redford se ha casado. —me tensé y sé qué ella lo notó al ver su gesto, ya que cambió su semblante. —Bueno, no lo tomes a mal, era un hombre asediado en el club y a donde fuese, por lo que sé, es un buen hombre. Felicidades, señora Redford. —Gracias, puedes llamarme Mia. —ella asintió con una sonrisa. —Me puedes llamar Eloise, lo sé, mi acento, soy inglesa. —Oh, tienes un bonito acento. —le sonreí. —Grac

