Mia Redford Ático Redford Tocaron a la puerta de la habitación mientras estaba sentada en medio del armario doblando parte de la ropa de mi maleta que me traje de Napa Valley. — ¡Adelante! —anuncié, sabía que era Akira. —Estoy en él…—la figura alta y fornida de Michael apareció bajo el marco de la entrada al armario. — ¡Michael! —él sonrió y yo me levanté a toda prisa y me colgué de su cuello, atrapé su boca y lo devoré en un beso, nos llevó a la cama mientras lo rodeé con mis piernas, a su cintura, sus manos en mi trasero, me separé para poder respirar, Michael apenas abrió sus ojos. —Bienvenido a casa. —pude notar aquel brillo en sus ojos oscuros y dilatados. —Ya quería verte—susurró buscando mi cuello para dejar pequeños besos, eso me estremecía por completo. Al separarse me miró. —

