Michael Redford Casa de los viñedos Redford Intenté de todo para que la erección bajara, maldije unas cuantas veces antes de que este desapareciera, ya no podía simplemente negarlo y menos ocultarlo, deseaba a Mia como nunca antes había deseado a una mujer, quería poseerla de manera endemoniada, posesiva y hambrienta, lo que más esperanza me dio, fue que ella también deseaba que lo hiciera, pero nuestros orgullos eran las barreras que nos rodeaban. «¿Podrás derrumbarlas, Redford?» —Calma, Redford. —me dije a mí mismo cuando salí de mi antigua habitación, no vi a Mia esperándome en el pasillo, así que imaginé que debió de bajar a la primera planta, caminé a paso decidido hasta las escaleras y entonces me detuve, sentí un escalofrío recorrerme de pies a cabeza, para luego convertirse en

