POV. NARRADOR. Lorden se rió entretenidamente mientras ingresaba algunos números en su teléfono y marcaba el contacto. Estaba sentado en su oficina, un espacio amplio y lujoso con alrededor de tres hermosos cuadros en la pared. —Hola —gruñó en cuanto contestaron la llamada. —Sí, jefe —respondió una voz masculina desde el otro lado de la línea. —¿Todavía tienes los ojos puestos en Monalisa? —preguntó. —Sí, jefe. —Bien. Es hora. Lucius ha mostrado una señal de reacción que indica que su familia sigue siendo tan importante para él como siempre lo ha sido. —¿Qué hacemos, señor? —Secuéstrala y llévala a la nueva base. Estoy seguro de que Lucius no sabe nada sobre la nueva base. —Sí, jefe. —Y recuerda, si te atrapan, debes suicidarte. Si cualquier palabra llega a Lucius de que yo esto

