POV. MONALISA. Inmediatamente dejé salir el pen3 de papi de sus pantalones, el grueso y venoso pene azotó mi cara. ¡Cielos! ¡Me encantaba eso! Me encantaba que su pen3 azotara mi cara. Como si estuviera escuchando mis pensamientos, papá soltó uno de mis pechos y agarró su pene, azotándolo en mi cara. —¿Te gusta eso? —Gimió. Sus gemidos profundos siempre me hacían mostrar mi lado más travieso. No podía contenerme cuando lo escuchaba gemir así por mi culpa. —Sí, me gusta. ¿A papi también le gusta tener su pen3 en mi cara? —¡Apuesta que sí! Pareces una pequeña y hermosa z0rra. Pon tus labios bonitos —ordenó y yo hice lo que dijo, y él rozó su pen3 en mis labios pronunciados. La sensación de él, duro y grueso contra mis labios, me hizo difícil resistir las ganas de probar su líquido pre

