La citación llegó al amanecer. No fue un mensaje dramático ni una convocatoria pública un simple sello del Consejo apareció en la puerta de la habitación de Kai, grabado con magia en el metal frío. Kai lo vio antes de que el sol terminara de salir sabia lo que significaba Aurora se enteró media hora después y lo encontró en el patio de entrenamiento, de pie frente a la torre central, mirando las ventanas del edificio principal donde se reunía el Consejo. —¿Es hoy? —preguntó ella, sin rodeos, Kai asintió. —Sí.—Aurora cruzó los brazos, intentando mantener la calma que no sentía. —No pueden hacerte esto sin pruebas.—Kai la miró de reojo. —Pueden hacer lo que quieran si dicen que es por seguridad de la academia.—Aurora apretó los dientes. La palabra seguridad se había convertido en una ex

