Los últimos en llegar a Sicilia fueron Mikail y Agatha, sus abuelos paternos vivían en Palermo y el viaje fue bastante largo además de agotador, pero Mikail iba bastante tranquilo porque su hermanita había comido bastante saludable y hasta saciarse gracias a todos los tomates que Zoe les dio, no los contó, pero calculando un poco debieron ser dos docenas de las cuales solo quedaron unos cuatro y después de la gran comida que se dio se quedó dormida. Cerca de las cinco de la mañana iban entrando a la casa de los Giuseppe y quien salió a recibirlos fue la mismísima Ivana; la edad ya se veía reflejada en su rostro, los setenta y un años vividos habían pintado su larga melena de color plata dejando en recuerdos el intenso azabache, sus cachetitos caídos, las patitas de gallo en sus ojos se mar

