Capitulo 8

1313 Words

Las horas pasaron lo más lento posible, por lo menos así lo vieron las chicas. Ahora tendrán que acostumbrarse a otro horario y a distancia de sus seres queridos, un gran detalle que pondría a prueba el amor, la constancia y la paciencia. Ámbar y Aitana se sentaron en la terraza de su apartamento, disfrutando del delicioso aire de Italia. Sus pieles se sintieron rejuvenecidas por el sol y la brisa suave. —¿Te puedes creer que estamos aquí? —preguntó Ámbar, sonriendo. —No —respondió Aitana, riendo—. Me siento como si estuviera soñando. —Yo también —dijo Ámbar—. Pero es real. Estamos aquí, en Italia, viviendo una aventura. Aitana asintió con la cabeza, su sonrisa desapareciendo por un momento. —¿Sabes? —dijo—. Me siento un poco triste. Extraño la soledad de mi casa y siento que mi vida

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD