En un nuevo día de trabajo Daviana llega temprano a la oficina sintiéndose victoriosa de haber podido conseguir llegar a tiempo. La joven se encamina hasta la oficina de su jefe para checar que todo esté en orden para cuando él llegara. La castaña ingresa en el despacho de su jefe y lo primero que hace es organizar las sillas que estaban bastante desacomodadas, al rodar una, Daviana echa la vista hacia el piso fijándose en algo muy inusual. Frunce el ceño al agacharse para recoger aquella prenda de encaje rojo, la toma por el borde para levantarla en lo alto. Detalla bien esas bragas y siente como especie de algo inquietante dentro de ella que no lograba explicar. Aquella oficina pertenecía a Michele su nuevo jefe, y si esas pantaletas se encontraban allí y con las sillas desperdigadas

