Michele mira la punta de sus zapatos fijamente, si, tenía mucho trabajo, pero no podía dejar sola a Daviana con eso de la operación de su hermano. Y encima de eso, no se fiaba de ese doctor. —Mi empresa ha sobrevivido sin mí por mucho tiempo, por un día que yo falte no pasará nada Daviana —el CEO voltea a verla y en ese momento sus miradas se conectan. El corazón de Daviana da un vuelco al ver esos ojos verdes machados mirarla fijamente, Michele solía verla con mucha intensidad lo que provocaba un gran caos en su interior. Traga saliva puesto que sentía muchas ganas de abrazarlo. —Familiares del Arthur Morris —la mención del nombre de su hermano la hizo dar un respingo y regresar a la realidad. —¡Si! soy yo…—se pone en pie sobresaltada. —Su hermano ha salido de cirugías y todo ha ido

