Capítulo 2: Ojos color ámbar

2593 Words
Las calles del pueblo estaba llena con personas entrando y saliendo de tiendas, discotecas o casas luminosas, otros corrían de un lado a otro apurados por la hora. Leizy y yo íbamos caminando a paso tranquilo mientras mirábamos vitrinas  de tiendas con ropas y accesorios de camino a la fiesta de Cameron. El collar de Leizy resplandecía llamando la atención de varias chicas que lo miraban asombradas y con anhelo, yo no me quedaba atrás, traía puesto un collar en forma de reloj antiguo con un cristal con forma de punta de flecha justo en el centro, era de color azul oscuro, y brillaba con luz propia todo el tiempo, era un collar bastante místico y hermoso, siempre lo llevaba puesto y no debía quitarlo o cosas malas ocurrirían, eso me dijo mi tutor cuando era una niña, me hizo prometerlo, no me lo he quitado nunca desde ese momento no sé qué podría ocurrir, pero tampoco quiero descubrirlo. Estábamos distraídas charlando y opinando sobre las ropas de las tienda, “como le falta algo aquí” o “le sobra algo allá”, llevábamos horas perdiendo el tiempo así, estábamos caminando hacia la última tienda que había antes de llegar a la casa de Cameron, y de la nada un chico de maso menos mi edad choco contra mi quitándome el equilibrio, y lanzándome al duro suelo por el golpe brusco. — ¡Jale!—Grito Leizy asustada— ¿te encuentras bien? Maldecí por lo bajo, me dolía un poco el trasero por el impacto, gire aun en el suelo para ver quien había sido el culpable, él estaba parado a un metro de mí, era un chico alto, con pantalones oscuros y un suéter ancho con capucha que le ocultaba el rostro quien solo giro así mi un segundo para mirarme, logre ver un par de ojos color ámbar que brillaban bajo la capucha, eran unos ojos intimidantes como los de un gato que encontró su presa; poco le importo mi estado y siguió su camino con paso arrogante. — ¿Estas bien?—volvió a preguntar mi inquietada amiga mientras me extendía una mano para ayudarme a ponerme de pie. — Sí, solo estaba un poco sorprendida—conteste mientras aceptaba su mano. Me puse en pie rápidamente con su ayuda, me sacudí el polvo y alise las arrugas de mi ropa, de repente sentí una punzada en el pecho como una explosión que luego se extendió por todo mi cuerpo con un cosquilleo un poco doloroso, me lleve la mano al pecho y me quede paralizada. Leizy me miro con ojos inquietos y preocupados ante mi reacción. —¿Estas segura?—dijo. Me miraba a los ojos con una mirada muy seria Me enderece sintiéndome recuperada, e ignorando por completo aquella sensación que parecía nunca haber existido, la mire y sonreí. —Sí, relájate solo estaba pensando—dije tomándola del brazo—vamos a esa fiesta. Ella correspondió mi sonrisa y emprendimos la marcha, me sentía más ligera que antes pero tal vez era mí imaginación, tardamos un par de minutos para llegar a la fiesta, era una casa grande, no tanto que la de Leizy, pero si más de lo usual, tenía ventanales grandes, que desprendían luces de colores del interior, en la puerta se encontraban dos chicos con un par de bebidas en la mano y se miraban con sonrisas en los labios. Nosotras entramos a la casa pasando a la pareja de tontos de la puerta, nos dirigimos al centro de la fiesta para coger un par de bebidas, cuando estábamos en la mesa de bebidas sonó una canción fascinante, Leizy sonrió mientras miraba la pista de baile con total entusiasmo. —Ve—le dije mientras la empujaba hacia adelante. —Estas segura, ¿no te sentirás sola? —dijo. Me miro con inseguridad, ella sabía que no me gustaba estar entre tanta gente, siempre reaccionaban mal al tomarme. —Sí, yo tomare algunas bebidas y molestare a algún tonto que encuentre—dije, sonriéndole—además hay un chico que te está mirando bastante intenso en la pista. Ella giro como un resorte tras decir lo último, en la pista había un chico de cabello rubio y ojos cafés, traía puesto unos vaqueros y una camisa suelta verde. Leizy me miro nerviosa y emocionada, tras una sonrisilla cómplice salió disparada a la pista de baile, mientras meneaba el cuerpo al compás del ritmo. Yo me gire de nuevo hacia las bebidas, agarre una y le di un sorbo era una mezcla medio dulce con un poco de alcohol en él, aunque era tan mínima que apenas se notaba. Mientras bebía recordé aquellos ojos tan místicos y hermosos, su intensidad me devoraban. Alguien sujeto mi hombro de repente, eso era raro teniendo en cuenta de que la mayoría no se acercaban a mí de manera amistosa. Bebí otro sorbo de la bebida ignorando aquella persona, lo que al parecer lo hizo enojar, me jalo de manera que me hizo girar hasta quedar uno frente al otro, eso me sorprendió tanto que me llevo un momento recobrar el equilibrio, alce la mirada y vi los mismos ojos color ámbar aun brillantes, solo que esta vez tenían un rostro, ya no tenía puesta la capucha lo que dejo al descubierto un cabello n***o como la más profunda oscuridad, estaba alborotado, era ondulado y medianamente largo, el cabello le caía a la cara dándole un aspecto intimidante, su rostro era blanco, con facciones bien marcadas unos labios carnosos y apretados en una fina línea, lo que mostraba que estaba molesto. — ¿Necesitas algo?—pregunte con ironía mientras daba un paso atrás. Me miro con ojos curioso, ahora menos molestos e hizo caso omiso a mi actitud. — ¿Quién eres?—dijo. Hizo una pausa y agrego— ¿Qué eres? Aquella pregunta me irrito. Quien se creía para preguntarme aquello de forma tan arrogante, me había hecho caer minutos antes y se había largado sin importarle y ahora me trata como si le debiera algo. —Soy una chica molesta, que está por córtale la garganta a un desconocido sino se larga ahora y me deja tranquila—respondí haciendo énfasis en las últimas palabras, le mire a los ojos entrecerrando los míos. El torció los labios, en lo que parecía un intento de sonrisa, se le veía irritado al ver que no cooperaba con sus intenciones fueran las que fueran. —Hablo enserio, eras tan normal como cualquier otra persona solo tu pelo se ve inusual, hasta que choque contigo y segundos después sentí…--callo de repente dejando las palabras en el aire. Esperen un minuto, dijo que después de chocar conmigo sintió algo, fue en ese momento que tuve esa sensación tan invasiva en el pecho, pero ¿qué fue lo que ocurrió? —Entonces me di la vuelta y te seguí hasta este lugar, por cierto—dijo. Metió su mano en el bolsillo del pantalón y saco mi collar—encontré esto en el lugar donde caíste, es tuyo, ¿o me equivoco? Se lo arrebate de las manos y me lleve una mano al cuello era ese no había duda, según lo que me dijo mi tutor esto no era nada bueno y esa sensación tampoco mejoraba las cosas, y el hecho de que aquel chico desconocido lo sintiera también hacia que fuera aún más extraño y confuso. Alce la mirada del collar y lo mire muy angustiada, el pareció notarlo —Tomare esa reacción como un si—dijo mientras me miraba analizándome— ¿qué es? Parece un cristal mágico Lo mire sorprendida y curiosa. — ¿Mágico, dices?—dije exigiendo una respuesta—para que sirve. —Sí, cuando lo recogí sentí energía mágica del collar, aunque no se para que funciona, esa no es mi especialidad—respondió, bastante curioso— ¿No lo sabias? Es tuyo deberías saberlo. Las preguntas del chico frente a mí y mis propias preguntas, sumadas a la música y las luces empezaron a marearme, retrocedí hasta el borde de la mesa y me sujete de esta, al igual que sujete mi cabeza para aliviar la sensación. — ¿Estas bien? Vamos afuera para que tomes aire—dijo el chico. Levando la mano y me agarro la muñeca, sentí como tembló al tocar mi fría piel, pero no la aparto e hizo más fuerte el agarre. Deje que me guiara a la salida no tenía ganas de pensar, estaba mareada y un poco confundida, solo quería ir a un lugar más tranquilo y sereno. Cuando estuvimos a fuera me llevo a un asiento que estaba en el patio, alejada del ruido de la música y las luces de colores. El me ayudo asentarme, y al fin me libero de su agarre, pero se quedó en silencio frente a mí, me miraba de manera tan intensa que pensé me devoraría. No aguante más y rompí el silencio. — ¿Siempre miras a las chicas de esa manera? —pregunte sin mirarle, tenía la cabeza entre mis manos, que estaban apoyadas en mis piernas de manera que solo veía mis propios pies. Dio un respingo ante la pregunta, sentí como quito la mirada de mí y se tensó un poco. —No—dijo—solo de aquellas que me causan curiosidad, y tú me causas mucha. —Que halagada me siento por ser un ratón en observación—dije con sarcasmo y arrogancia. En ese momento levante el rostro y me recosté en el respaldar de la silla para mirarlo. —No me refería a eso—dijo sin paciencia—parece que ya te sientes bien, si tienes tantos ánimos para ser insolente. —Yo no soy insolente, solo me siento amenazada me estoy defendiendo—dije levantando la voz. —No te amenazo—dijo. Callo un momento como buscando la palabra correcta y continuo—solo busco respuestas. —Vete a buscarlas a otro lado, porque como ya abras visto no las tengo yo—dije en un tono alto bastante enfadada. En el acto sentí un pequeño corrientaso en la punta mis dedos, que luego paso a un hormigueo. —Estas alterada, lo entiendo yo también lo estoy. —Si lo entiendes espero que entiendas que quiero que te alejes de mi vista—dije. Sonreí con una dulzura terrorífica— ¿de acuerdo? El me observo unos minutos, con una expresión indistinguible. —Por hoy dejare que te tranquilices, te buscare después. —Sí, si como quieras—dije desinteresada. Luego recordé que había dicho sentir la magia y sus ojos color ámbar tan brillante y místico, eso solo significaba una cosa— Eres… un drumix ¿estoy en lo cierto? El me miro un momento y luego sus labios cambiaron a una sonrisa torcida, un gesto hermoso, que me dejo cautivada unos segundos. —Que lenta eres—dijo. Se giró y se marchó, me quede observándolo hasta que se perdió en la lejanía. Como ya me sentía recuperada por completo, me levante del asiento al aire libre y me dirigí al interior, Leizy parecía estar buscándome porque apenas me vio corrió hasta mí, me sujeto del brazo y me arrastro a la pista de baile, con una sonrisa de extrema felicidad. —Jale, él es Rick—dijo mientras señalaba al chico que la miraba cuando recién llegamos—Rick, ella es Jale. —Un gusto—dijo Rick. Que me ofrecía una mano en modo de saludo. —Igualmente—respondí. Correspondí su saludo y extendí mi mano y tome la suya, pero Rick la soltó al sentir mi fría piel. Se sonrojo de inmediato por su reacción. ­—lo siento, no quería… Empezó a decir pero lo interrumpí  —No te preocupes no me sentí ofendida—dije. Empuje a Leizy hacia Rick tan brusco, que él tuvo que sujetarla para que no callera. Sonreí al ver mi plan dio resultado y agregue— a bailar, hay disfrutar la fiesta. Leizy sonrío tímidamente y miro a Rick, el sonrío feliz y nervioso, pero la tomo por la cintura y empezaron a bailar. Era una escena muy tierna y romántica, estaban conectados en cada movimiento, sus ojos brillaban con ilusión, me sentí feliz por Leizy así que sonreí. El resto de la noche paso tranquila, bailamos casi todo el tiempo, hablamos de cosas cotidianas con Rick, era un chico carismático y agradable, la noche fue asombrosa, casi podía olvidar lo ocurrido con aquel chico drumix que irrumpió en mi tranquilidad, pero su rostro con aquella sonrisa torcida y esos ojos color ámbar irrumpían en mi mente cada dos por tres, irritándome de una forma que hacía sentir extraña. Regresamos a la mansión a la una de la madrugada exhausta de tanto bailar, nos tumbamos en la cama sin cambiarnos ni quitarnos los zapatos, Leizy tenía una sonrisa tonta en la cara y estaba muy distraída, sabia la razón. —Él es muy guapo y agradable—dije ella me miro con los ojos saliendo de sus órbitas y se puso nerviosa. Sonreí—asen buena pareja. —A quien te refieres—dijo haciéndose la tonta y apartando la vista. —No te hagas la tonta, vi cómo se miraban, se nota que se gustan. —Lo dices enserio, ¿lo crees?—dijo entusiasmada y le brillaban los ojos. —Era muy obvio, todos lo notaron, no me sorprendería que empezaran a salir pronto. —Eso sería maravilloso, pero creo que es muy pronto primero debemos conocernos, aunque admito que me gusta bastante, fue la mejor fiesta de todas—dijo suspirando. Recordé al chico drumix y su rostro sonriente, sus ojos, su cabello, y todo lo que sucedió relacionado a ese encuentro, la forma en que sujeto mi mano ignorando la frialdad de mi piel, y de repente me sentí irritada. —Sí, claro. La mejor noche de todas—dije, con tono arrogante e irritado. —Oye tranquila, que te paso —dijo Leizy mirándome con curiosidad—esta noche en la fiesta de repente resultabas irritada, más de lo común, ¿sucedió algo cuando de repente desapareciste? —Nada importante, solo conocí a un idiota arrogante y grosero--dije aun irritada. Leizy parpadeo, incrédula y saco una sonrisilla. — ¿Un chico te tiene así? —No sé lo que estás pensando, pero te equivocas, ese tono tuyo no es nada bueno. Ella soltó una carcajada y empezó a revolverse sobre la cama a mi lado, yo me puse un poco nerviosa, ante ella. —Que un chico ponga tan inquieta a mi fría amiga debe ser alguien muy especial, necesito conocerlo, ¿cómo es? ¿Es guapo? cuéntame que ocurrió. —Lo sabía, piensas que me gusta. No es así, solo hable con él un rato y todo lo que hicimos fue discutir; aunque físicamente se podría decir que es muy guapo…—deje las palabras en el aire y recordé cada parte de él. Ciertamente era muy guapo, como jamás había visto antes. —Tu estas interesada en él, estoy segura—dijo sonriendo—estas cautivada, así lo niegues. Suspire, cansada e irritada ante la conversación. —Como sea, te equivocas, duérmete ya—dije y la golpee con una almohada en la cabeza, ella soltó una carcajada y me la devolvió, reí con ella hasta que las dos callamos y momentos después ambas quedamos profundamente dormidas.
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