—¿Y como va su divorcio, señora Steel? —pregunté sin saber que conversación formar. Entre las dos no había mucha conexión desde siempre, solo nos unía su hija y aveces pensaba que no le agradaba ni un poquito. —Bien, firmaré los papeles en unos días —sonrió casi forzosamente y asentí. —Me alegro. Tuvo un proceso rápido. —Si, todo fue gracias a Elliot. Encontró un excelente abogado e hizo hasta la imposible para ayudarme a divorciarme de ese desgraciado —dijo como si estuviese hablando del príncipe azul de un cuento, que salvaba y ayudaba a la princesa. Y como recompensa, se enamoraban y eran felices para siempre. Achine los ojos observándola, mientras ella vigilaba por donde habían ido ellos. ¿Acaso eso quería ella? ¿Que Elliot fuese su príncipe azul y terminaran siendo felices

