Coloqué mi cabeza en mi mano, mientras observaba de lejos como Aisha y Adriana reían de algo que estaban conversando, mientras hacían un trabajo que le habían dejado en clase. Yo estaba en unos asientos más arriba, debido a que yo no pertenecía a esa clase. Para mi lamento no habíamos quedado juntas en finas clases debido a cupos llenos y eso no fue muy sencillo de asimilar, pero seguíamos viéndonos en la mayoría y además casi que estábamos todo el día en la universidad, por clases intercaladas. Sin embargo, se veía diferente hablando con Adriana, como si no tuviese que fingir ser otra persona o no tuviese un enojo guardado en su corazón por su comportamiento. Estaba claro que no íbamos a ser solo las dos para siempre, ya que teníamos nuestras cosas, pero Adriana, a quien le gustaba que

