Sonreí discretamente al notar que el chico que había estado observando, ingresaba al mismo salón en el que yo estaba, a medida que saludaba a algunas personas a su alrededor, como si fuese demasiado conocido. No tenía la menor idea de quién era él y tampoco me importaba, pero a él si parecía interesarle. Lo miré fijamente mientras conversaba con alguien. Era alto, delgado, su tez era blanca y sus ojos tenían un destello interesante, casi eléctrico. Sabía cómo expresarse con los demás, lo único que no me gustaba era que tenía el cabello casi rubio y demasiado arreglado para mi gusto, pero dejó de importarme eso desde el momento en que siguió el camino para sentarse conmigo, como si tratara de disimular que me estaba siguiendo. Era curioso. A lo lejos otra chica lo estaba observando, sin

