JULIETA. Llevo días sin verlo. Desde que me arrojó de su vida como si fuera basura, tomé una decisión: pasar la página. No voy a darle el lujo de verme quebrada, ni a él ni a nadie. Si para Esquivel no soy más que algo desechable, entonces aprenderé a tratarlo con la misma indiferencia. Si alguna vez hubo un atisbo de debilidad en mí, la ahogué aquella madrugada. Cuando me dejó atrás sin dudarlo, como si no fuera más que un estorbo, algo prescindible. Como si nunca hubiera importado, como si nunca hubiera existido. Termino de aplicar el maquillaje con precisión y ajusto los últimos pliegues de mi vestido. Es elegante, quizá demasiado para mi gusto. La tela se siente ajena sobre mi piel, como si llevara un disfraz. Me observo en el espejo y por un instante no me reconozco. La mujer que m

