pasaron unas semanas todo volvió a la normalidad por ahora pero ninguno bajo la guardia no sabíamos cuando podría atacar Jessy. un día salí de mí apartamento y ahí estaba el parado al otro lado de la calle observándome cruzo la calle y se acercó a mí. Jessy: pudiste escapar como dijiste. Mizuki: ya ves, no hablo por hablar. Jessy: quieres acompañarme a un lugar? Mizuki: solo nosotros dos? Jessy: si, será algo justo. Mizuki: bien vamos. subimos a su auto y llegamos al puerto tenía muchos guardias y una jaula preparada ambos entramos y comenzó una pelea muy pareja pero recordé todo lo que hizo y la ira tomo el control le rompí las costillas la nariz el brazo y una pierna si sus hombres no ingresaban lo iba a matar. Mizuki: agradece que trajiste a tus hombres sino ya estarías muerto.

