Han muerto. Dos años más tarde. Anna se encuentra organizando una pequeña fiesta a Salvatore, hoy se celebrará el cumpleaños número diez de aquel pequeño que ha tenido que pasar por tan desafortunados momentos. El tiempo ha hecho de Salvatore sea un niño único y fuerte, las charlas con Anna se han ido desapareciendo, tanto así que solo cruzan una que otra palabra al compartir la mesa. La ausencia de su padre lo ha marcado definitivamente, Anna para hacer que su dolor fuera más llevadero ha decidido llevarlo a casa de sus padres, con los que ha entablado una leve relación de amistad. Tanto así que Salvatore le ha pedido a Anna que sus padres sean invitados a su fiesta. El pequeño con tan solo diez años ya ha logrado dominar gran parte de la cocina, excepto el fuego y los cuchillos afil

