Por amor a mis padres

2401 Words
La noche no ha sido nada fácil para Anna, debido a que se ha encontrado lamentando lo que ha sucedido por culpa de su hermana, todas sus comodidades se han quedado en el pasado. Lo que más la motivaba era estudiar, para así poder tener una nueva vida en un lugar diferente, pero ahora todo se había ido al carajo, su estadía en el apartamento de su novio iba a ser demasiado corto, lo cual hacía que ella sintiera temor de que sus padres pudieran llegar a pasar necesidades. A pesar de que Nicola era un hombre demasiado bueno, ella no podía pasar por alto que en cualquier momento iba a necesitar de su apartamento, y tendría que una vez más llevar a sus padres a la calle. Rueda en la cama de su novio, los rayos de luz son bastante fuertes, así que trata de sacar su mejor cara para que sus padres no se sientan peor de lo que están, se levanta y luego recoge su cabello con una coleta alta. Va al baño y lava sus dientes, luego sale la habitación y lo primero que ve es a sus padres, quiénes se encuentran sentados en el sofá de la sala, completamente en silencio con sus caras largas mostrando el sufrimiento que están pasando gracias a Greta. —Buenos días, prepararé un buen desayuno para alegrar esta mañana, a pesar de lo que nos ha sucedido contamos con el apoyo de Nicola, Gracias a él no tuvimos que pasar la noche en la calle. »La despensa se encuentra completamente llena al igual que el refrigerador, mientras estemos aquí nada nos hará falta, espero que dentro de muy poco tiempo pueda tener un empleo así ninguno pasaremos necesidades —Anna habla mostrando que se encuentra feliz, para poder hacer que sus padres no se sientan tan mal. —Gracias hija por tratar de hacernos sentir bien, los dos tenemos muy claro que somos un par de viejos, pero aún seguimos conscientes de la gravedad del asunto en el que nos encontramos, unas cuantas horas atrás tuvimos una charla entre tu madre y yo —ante aquellas palabras de Luciano Alice coloca su mano sobre la suya. »Pensábamos regalarte una reconfortante casa para que te fueras a vivir junto a tu novio, porque llegamos a pensar que su relación pronto la iban a hacer oficial, cerrándola con el compromiso; ahora no tenemos nada para darte. —Es más, nos hemos despertado demasiado temprano, una cosa llevó a la otra llegando por último a la conclusión de que sabes perfectamente la actitud y la manera de pensar de tu novio. »Quizá nuestros pensamientos se han equivocado, pero posiblemente una vez él se entere que hemos quedado en la calle quiera acabar con la relación que tiene contigo. »En las ocasiones en que hemos compartido permanece alardeando de su conocimiento y de sus futuras metas, en las cuales presumía de ti con un buen estudio y empleo en el exterior, pero ahora todo ello se ha quedado en el pasado —habla su mamá mientras que sus ojos se humedecieron. Aquellas palabras por parte de sus padres hacen que Anna se sienta bastante preocupada; de cierta manera ellos tienen razón; los padres de Nicola se encuentran en el exterior, y en repetidas ocasiones él les ha asegurado que su nuera es de una excelente familia. Aquella sonrisa fingida con la que había salido de la habitación se borró de su rostro de por completo, su mirada la bajó torció su boca y se dirigió a la cocina, el comentario por parte de sus padres no vino de manera odiosa, todo lo contrario ellos la amaban tanto que lo único que querían era lo mejor para ella. Preparo fruta en trozos, y la acompañó con un vaso de yogurt, sirvio a la mesa y luego se sentó frente de sus padres; mientras que comían ella no podía dejar de pensar en lo que se iba a venir en su futuro debido a su situación económica. El simple hecho de contemplar que Nicola fuera a terminar la relación sería uno de los momentos más fuertes para ella; aún nadie se ha comunicado con ella para brindarle un empleo, así que decide salir a la calle e ir en búsqueda de un empleo. —Voy a tratar de buscar una salida al problema que tenemos, mientras tanto ustedes se pueden quedar en este lugar sin problema alguno, el apartamento no es tan amplio como la casa a la cual estamos acostumbrados, pero aquí podrán estar sin problema alguno. —Ok, solo procura no meterte en problemas, sería lo último que quisiéramos para tí —habla su mamá mientras dibuja una triste sonrisa en su rostro. Anna se levantó de la silla y fue a la habitación, retiró su ropa y llevó su cuerpo bajo la regadera; el golpe del agua fría sobre su cuerpo hacía que ella recapacitada de no haber pensado como una mujer adulta mientras lo tuvo todo a su alcance. Luego de un baño corto, sale del baño y se viste de la manera mejor posible, todo gracias a que tiempo atrás había dejado en aquel apartamento un poco de su ropa. Desenreda su cabello y luego se siente entusiasmada en búsqueda de un empleo, al salir a la sala observa a sus padres que se encuentran en la cocina haciendo aseo a los utensilios; la situación es bastante difícil, pero no hace que ellos se dejen de amar. —Nos veremos en la noche, espero lograr correr con suerte para que en el primer día de mi ardua búsqueda logre obtener cualquier empleo, todo por lograr salir de esta terrible situación. —Adiós hija, esperamos que todo salga como lo tienes planeado, Y de lo contrario no te vayas a sentir mal, porque todo en la vida no es tan fácil como parece —le dice su padre dibujando una leve sonrisa en su rostro. —Suerte hija —agregó Alice mientras la observaba. Anna salió del apartamento un tanto entusiasmada y otro sintiéndose llena de nervios; esta era su primera vez que iba en búsqueda de un empleo, en su contra había algo que le iba a hacer que su búsqueda fuera aún más difícil. Ello se llamaba experiencia, sus propósitos para su vida eran completamente diferentes a los que estaba viviendo ahora, punto a favor que ya tenía era que no se vencía tan fácil ante las adversidades. Diligencia unos cuantos currículums, luego lo repartió en diferentes lugares, sin importar el cargo que allí se solicitaba, se encontraba mentalizada en que iba a tener algún empleo antes del atardecer. El tiempo fue transcurriendo, y en algún lugar logró encontrar lo que tanto buscaba, el hambre hizo presencia en su cuerpo, pero la escasez de dinero hizo que sus necesidades se hicieran a un lado. El sol se comienza a ocultar, y por su mala suerte en ningún lugar obtuvo empleo, simplemente era rechazada por su falta de experiencia, la tristeza se comienza a apoderar de Anna, ha caminado bastante el cansancio es tanto que decide sentarse por un momento en una banca en medio de un parque. Recuesta su espalda y levanta un poco sus pies, los cuales se encuentran bastante adoloridos por la manera en la que ha caminado, nunca en toda su vida había tenido que caminar de tal manera, y mucho menos en búsqueda de algo tan importante como en estos momentos era el empleo. La desesperación es tanta que Anna en medio de la soledad rompió en llanto; su mala suerte comenzaba a empeorar, debido a que de la nada cae una fuerte tormenta, ella cerró los ojos y levantó su rostro. En muy poco tiempo su cuerpo se encontraba completamente mojado, el maquillaje que había sobre su rostro se había arruinado, las lágrimas que habían sobre sus mejillas en cuestión de segundos habían quedado lavadas. Un escalofrío recorre su cuerpo haciendo que ella se levante de aquella banca y lleve su cuerpo bajo el techo de una tienda de comidas rápidas, estando allí una mujer mayor observó su mal estado y sin preguntarle una sola cosa le brindó un vaso de bebida caliente. Anna desde el momento en que salió del apartamento ni siquiera había tomado un sorbo de agua, así que dejó su orgullo atrás y lo recibió de inmediato. —Muchas gracias señora, no tengo cómo pagarlo, además no quiero causar molestias, pero si me hubiese rehusado a su ofrecimiento seguramente me hubiera desmayado pronto, no logró imaginar todo lo que he tenido que pasar —habla Ana mientras que aquella mujer la observa con una sonrisa en su rostro. —Conozco muy bien esa mirada que traes, no te preocupes, porque hace muchos años atrás me encontraba yo en la misma situación; por problemas familiares debí abandonar mi hogar y desde ese momento tuve que correr a la suerte por un lugar y otro, hasta que un día se me presentó la oportunidad de tener este negocio. »Con ello te aconsejo a tí que no vayas a desaprovechar la oportunidad de hacer que tu vida vuelva a tener tranquilidad, quizá no vayas a tener a tu alcance las mismas comodidades, pero lo que sí vas a tener es paz interior —dice ella y luego se da vuelta ingresando nuevamente a su negocio. El cuerpo de Anna temblaba como un buen trozo de gelatina mientras daba sorbos a aquella bebida caliente, antes de que ya terminara con aquel vaso la tempestad se detuvo, Anna inclinó su cuerpo para una vez más agradecerle a aquella señora, pero ya no se encontraba en el lugar. Colocó el vaso sobre una mesa y decidió regresar al apartamento, las palabras de aquella mujer hicieron que ella se sintiera un poco mejor, y si ella no se equivocaba con sus palabras pronto algo bueno le iba a suceder. Era ya bastante tarde de la noche, los autos pasaban a alta velocidad, rociando el agua que había en el suelo sobre el cuerpo de ella, sin importar lo mojada que se encontraba no se detenía. Ingresó al edificio donde se estaba quedando con sus padres, yendo en el ascensor el teléfono móvil sonó dentro del bolso de mano, rápidamente ella lo sacó y respondió a la brevedad. —Hola —habla con su voz temblorosa. —¿Hablo con Anna? —pregunta del otro lado la voz de un hombre. —¿Si, soy Ana para qué soy buena? —responde ella bastante emocionada debido a que podría ser posiblemente alguno de los cuántos lugares a los que ella dejó su currículo. —¿Podríamos reunirnos el día de mañana a primera hora?, el motivo es lógicamente para un posible empleo —Ana sonrió y daba pequeños saltos dentro del ascensor de la felicidad. —Perfecto, ¿dónde debo ir para la entrevista? —pregunta mientras saca de su bolso su agenda para tomar apuntes. —No se preocupe de ello, solo esté preparada en la dirección que indicó en la solicitud de empleo, porque pasaré por usted —La sonrisa de Anna se desvaneció ante las palabras de aquel hombre. —¿Me está hablando en serio, o simplemente juega conmigo? —preguntó ella mientras cerraba la agenda y la regresaba al bolso. —No, no estoy bromeando, así que espero que usted sea una mujer seria y cumpla con estar en la dirección —Anna no tenía de otra salida, lo único que podía perder era tiempo. —Está bien, solo espero que no tenga que hacer nada deshonroso, porque de una vez le dejó claro que no soy ese tipo de mujeres —argumenta Anna siendo severa. —Tranquila, que para lo que es solicitada no tendrá nada que ver con el tema íntimo, le aseguro que le va a gustar el trabajo que debe hacer —aquel hombre no dice una palabra más simplemente termina la llamada. Anna se siente emocionada ante aquella propuesta de trabajo, pero aún así no se encuentra del todo cómoda, en La voz de aquel hombre había algo que no la hacía sentir tranquila. Una vez las puertas del ascensor se abrieron ella salió dando pasos largos directo al apartamento, introdujo la llave y abrió la puerta, en la sala se encontraban sus padres, quienes al verla de inmediato se levantaron y fueron a encontrarla. —Hola hija, mira la manera en que has regresado, lamentamos mucho que seas tú quien tenga que llevar con las consecuencias de lo que ha hecho tu hermana, eres una buena mujer al intentar encontrar algo para sacarnos de estos apuros —dijo Alice mientras retiraba el abrigo mojado. —Sé perfectamente la manera tan horrible en que nos ha sacado aquella desalmada mujer, pero mañana me voy a tomar el atrevimiento de irrumpir en la oficina y hacer que me escuche, no tengo miedo de que se valga de la seguridad para que me saque. »Haré hasta lo imposible todo por tratar de hacer que esa mujer terca entre en razón y comprenda que no somos animales para que deseche en la calle —agrega Luciano mostrando el dolor que le causa lo que su propia hija le ha hecho. —Nada de eso, porque finalmente he logrado conseguir una entrevista de trabajo, un tanto extraña, pero por lo menos será un inicio para pronto estar económicamente estables —al terminar de hablar Ana sus padres la abrazaron con todas sus fuerzas. —Estamos muy orgullosos de tí, siempre has hecho que nos sintamos de la mejor manera posible, sabemos que eres capaz de conseguir lo que te propones, pero si por algún motivo no te aceptan en aquel nuevo trabajo no te sientas mal. »Tienes derecho de caerte cuántas veces sea necesario, lo que realmente importa es las veces que te puedas levantar y continuar con tu vida luchando sin llegar a rendirte —las palabras de su padre hacen que ella se sienta bastante confiada. —Ve y te das una buena ducha, mientras que te preparo comida caliente —su mamá coloca su mano en el brazo de Anna mientras le sonríe. Anna se dirige al baño, allí se retira la ropa y lava su cuerpo con agua caliente, mientras lo hace no puede dejar de pensar en aquel posible empleo que va a tener el día de mañana.
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