Luego de aquel choque entre Anna y Mario él va camino directo a la camioneta, dibuja una leve sonrisa y luego levanta su mano llevándola hasta su mejilla que fue golpeada. En toda su vida nadie se había atrevido a hacer tal acción, fuera de ello se pregunta ¿por qué no había actuado como lo solía hacer con las demás personas? Mario sube a la camioneta de inmediato del otro costado Nico se sienta junto a él, Mario gira su cabeza y de inmediato lo mira, Nico trae su cara baja de inmediato él comprende que algo no anda bien. —Habla, sabes que no me agradan los rodeos —habla Mario con su voz ronca, mientras que con la palma de su mano frotaba su muslo. —Sabes que hacemos lo mejor posible para que te sientas orgulloso de nuestro trabajo, pero últimamente las cosas no quieren salir nada bien

