Luego de aquella charla que tuvo Anna con aquel arrogante y despiadado hombre, ella se sentó en el borde del sofá; con las manos aprieta los muslos de sus piernas, de inmediato rompió en llanto, al parecer su vida iba de mal en peor. Al cabo de unos minutos más tarde Nico hace presencia, la sonrisa que había en su rostro ha desaparecido, dando pasos cortos se acercó a ella; Anna levanta la cara y lo mira fijamente. —Tu, tú eres el responsable de mi mala situación, tú me trajiste este lugar; nunca en mi vida he golpeado a alguien, pero no logra imaginar las fuertes ganas que siento de darle una buena bofetada por haberme engañado. »Tengo una vida allá afuera, acepto que no era la mejor, pero por lo menos contaba con mi libertad; ahora me encuentro aquí en este lugar sin poder tener la au

