Jessa Nunca me había sentido tan mal en mi vida cuando me despierto. Pero ahora siento como si me hubieran atropellado, es doloroso en todos los sentidos, sobre todo por el dolor entre mis piernas que es pulsante. Veo a mí alrededor dándome cuenta de que no sé dónde estoy, me siento en la cama para poder despertarme por completo. Muchas preguntas comienzan a surgir en mi mente producto de los recuerdos borrosos. La habitación en donde me encuentro es oscura, sin luz natural que pueda entrar para iluminar el pequeño cuarto, solo hay una pequeña luz que proviene de una lámpara que está en la mesita de noche. —Ya despertaste— sino fuera porque puedo reconocer aquella voz, sin duda me asustaría al ver la silueta del hombre, acercándose hasta la cama— Has dormido mucho, pequeña dormilona

