Jessa. Luego de pasar las festividades con mi familia, volvimos a la cima de la esperanza. Era algo agridulce, pues en el fondo me entristecía despedirme de mi familia y amigos esta vez sin poder saber cuánto tiempo estaríamos separados, sabía que sería mucho tiempo y me dolía pensar que tuve que mentirles a mis padres para que estuvieran mucho más tranquilos con mi partida. Pero por otro lado sabía que tenía que volver, para poder arreglar de una vez por todas todos los asuntos que tengo con mis predestinados. Mi intervención podía dar origen a un cambio que este mundo ha esperado por siglos, lo que es una gran responsabilidad y me pone nerviosa no poder cumplir las expectativas que me han sido impuestas. Pero creo que en estos momentos mi hijo es mi fortaleza y es el motivo por el que

