Jessa Gemí cuando sentí otra patada de mi hijo, era emocionante poder sentir sus movimientos y últimamente era muy habitual poder sentirlo, sobre todo en la mañana cuando despertaba. Sin embargo, a medida que se acercaba el final de mi embarazo sentía que iba a explotar, iba a entrar pronto en el decimo mes y medio de embarazo. Ahora sentía envidia de todas las mujeres que podían dar a luz de forma normal a los nueve meses. Quería a mi hijo, pero estaba agotada como nunca lo había estado en mi vida. Pero había aprendido a vivir con el dolor y el cansancio, era algo con lo que lidiaba la mayor parte del día. Sobre todo, desde que hace una semana comencé a tener mis primeras contracciones falsas, al principio me alarme pensando que iba a dar a luz en ese mismo instante, pero creo que Axel

