Epílogo. Los hijos del gran empresario Demetrio Laureti, eran los más cotizados de la ciudad, no solo por su dinero, también por su belleza y eso hermosos ojos azules que resaltaban. Fernanda, era la hija más inteligente, esa que organizaba todo y guiaba a sus hermanos, también era la debilidad del italiano. Cuando, Demetrio decía que no, solo bastaba con que Fernanda insistiera con ojos de perro y ahí, estaba Demetrio cediendo a sus caprichos. Después de un tiempo se habían ido a Italia a su tierra de origen. Demetrio tuvo que dejar la empresa en Florida en manos de Antonio, era un excelente líder y eso le complacía. —¡Demetrio! —gritó Eva desde la puerta del despacho. Demetrio subió la mirada, para encontrarse con los ojos grises de Evangelina, esos ojos que no dejaban de causar est

