Evangelina había decidido ayudar a Santino en todo el proceso de terapia con el psicólogo. Demetrio se había mantenido distante a toda la situación, pero no dejaba para nada que sus hijos fueran a casa de Eva, cosa que Evangelina le molestaba un poco, pero era el progenitor de los niños y no quería quebrantar su autoridad, e incluso Ramona se había ido a la mansión Laureti, dónde junto a la otra niñera los cuidaba. —¿Crees que soy exagerado Antonio? Pero Santino manipula a Evangelina y temo que esto termine por separarnos en algún momento —dijo Laureti, mientras llevaba una copa de champaña a sus labios. —No sé qué decirte, Eva y Santino han sido amigos por mucho tiempo, imagino que debe ser difícil para ella alejarse de él, y creerlo un peligro —respondió con paciencia Antonio, que int

