Massimo se había quedado en Italia. Había solicitado una prueba de ADN para saber si Santino era su hijo. Estaba esperando en la sala del hospital los resultados. Su frente sudaba en el momento que el médico le entregó en sus manos los resultados. Tomó el papel con un nudo en la garganta y las manos temblorosas, aunque, pensaba estar seguro de que no era su hijo, por qué según los que sabía, era que Santino era casi de la misma edad de Demetrio, solo se llevaban unos cuantos meses. Parpadeó varias veces cuándo vio el resultado; 99% de paternidad. Se quedó inmóvil y sin comprender el porqué, su corazón se contrajo y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos como manantial. ¿Pero cómo? No se suponía que Santino era de la misma edad que Demetrio, y, sin embargo, el hijo que tuvo deberí

