4 En el concesionario, un enorme tráiler descargaba los coches — mientras Harry Kaulitz, un alto directivo de Aston Martin, indicaba a los trabajadores el lugar donde colocar los caros y elegantes vehículos. Aquel día habían llevado varios de alta gama y los clientes más adinerados, avisados por él, habían ido a echarles un vistazo. Mientras los hombres observaban embobados los coches, Harry se deshacía en atenciones con sus mujeres. Al igual que su hermano Tom, se las llevaba de calle y raro era que una fémina no se fijara en él. Pero a diferencia de Tom, tenía los ojos verdes y el cabello castaño y una cara inocente que nada tenía que ver con lo que era en realidad. Gracias a su magnetismo, con apenas veintisiete años era un alto ejecutivo de la marca Aston Martin y un hombr

