—Pero ella te engañó.
—Eso no es excusa para mi comportamiento. Ni antes ni después. —Carraspeó—. Ella dio por sentado que estábamos saliendo, pero yo no estaba interesado en ella. Eso empeoró las cosas, claro. Pasé de ser un animal a ser un animal y un idiota. Cuando la vi en Acción de Gracias, le pedí que me perdonara. Llevaba años sin verla. Fue muy comprensiva.
»Siempre me he sentido culpable por tratarla mal. Desde entonces, no he vuelto a acostarme con una virgen. —Carraspeó de nuevo—. Había. Hasta anoche.
»Se supone que la primera vez es dulce, pero rara vez es así. Mientras a ti te preocupaba no complacerme, yo estaba preocupado por no hacerte daño. Tal vez fui demasiado cuidadoso, demasiado protector, pero no podía soportar la idea de causarte dolor.
Olvidándose del desayuno una vez más, ______ le acarició la cara.
—Fuiste delicado y generoso. Nunca me había sentido tan feliz. Percibí tu sentimiento. Noté que me estabas haciendo el amor no sólo con tu cuerpo. Gracias.
Como si quisiera demostrarle que no estaba equivocada, Tom la besó apasionadamente. ______ gimió cuando él hundió las manos en su pelo. Le rodeó el cuello con los brazos. Tom bajó las manos y le abrió un poco el albornoz, mirándola inseguro a los ojos.
Ella asintió.
Él le recorrió el cuello con suaves besos hasta llegar al lóbulo de la oreja.
—¿Cómo estás? —quiso saber, dándole un mordisquito.
—Muy bien —susurró, mientras Tom volvía a recorrerle el cuello con los labios.
Él se apartó un poco para verle la cara mientras le colocaba una mano sobre el vientre.
—¿Te duele?
—Un poco.
—Entonces deberíamos esperar.
—¡No!
Tom se echó a reír.
—¿Decías en serio lo de hacer el amor aquí fuera? —le preguntó, con su característica sonrisa seductora.
______ se estremeció, pero le devolvió la sonrisa, enredándole los dedos en el pelo y atrayéndolo hacia ella. Tom le abrió el albornoz y resiguió sus curvas con ambas manos antes de besarle los pechos.
—Al despertarte estabas muy tímida —le hizo notar, dándole un beso sobre el corazón—. ¿Qué ha cambiado?
Ella le acarició una pequeña hendidura que tenía en la barbilla.
—Supongo que nunca me sentiré cómoda del todo estando desnuda. Pero te deseo. Quiero que me mires a los ojos y me digas que me amas mientras entras en mi cuerpo. Lo recordaré mientras viva.
—Y si se te olvida, yo te lo recordaré —susurró él.
Tras quitarle el albornoz, la tumbó de espaldas.
—Tienes frío.
—No si me abrazas —murmuró _____, sonriendo—. ¿No quieres que me ponga encima? Me gustaría probarlo.
Él se quitó el albornoz y los bóxers y la cubrió con su cuerpo, apoyando una mano a cada lado de su cara.
—Alguien podría verte, querida. Y no pienso permitirlo. Este precioso cuerpo es sólo para mis ojos. Aunque tal vez los vecinos y los que pasen por la calle puedan... oírte durante la próxima hora.
Tom se echó a reír cuando ella contuvo el aliento al oír su dulce amenaza, mientras un escalofrío la recorría de la cabeza a los pies.
Apartándole el pelo de la cara, la besó.
—Mi objetivo de esta mañana es ver cuántas veces soy capaz de darte placer antes de que no pueda contenerme más.
Ella sonrió.
—Me gusta cómo suena eso.
—A mí también. Déjame oírte.
El cielo azul se volvió rosado, mientras el sol de Florencia brillaba, calentando a los amantes a pesar de la brisa. A su lado, el café con leche de _____ se enfrió y se enfurruñó por haber sido ignorado.
Tras una corta siesta, ____ usó el MacBook de Tom para enviarle un correo a su padre y vio que tenía dos mensajes importantes en la bandeja de entrada. El primero era de Rachel.
*¡______!
¿Cómo estás? ¿Se está comportando mi hermano? ¿Ya os habéis acostado? Sí, ya sé que es una pregunta ABSOLUTAMENTE impertinente, pero venga, si estuvieras saliendo con cualquier otro hombre ya me lo habrías contado.
No pienso darte ningún consejo. La verdad, trato de no pensar en ello. Sólo quiero saber si eres feliz y si te trata bien.
Aaron te envía recuerdos.
Te quiero,
Rachel
Posdata: Scott tiene novia. Lo llevaban en secreto, así que no sé cuánto tiempo hace que están juntos. Le he dado la paliza para que me la presente, pero de momento no hay manera. Tal vez sea profesora.
____ se echó a reír y se alegró de que Tom se estuviera duchando y no pudiera leer por encima de su hombro. Sabía que le molestaría que su hermana hiciera preguntas tan personales. Se tomó unos momentos para pensar la respuesta antes de empezar a teclear.
*Hola, Rachel:
El hotel es precioso. Tom ha sido encantador y me ha regalado los pendientes de diamantes de tu madre. ¿Lo sabías?
Me siento culpable así que, por favor, si no te parece bien que me los haya dado, dímelo.
Respondiendo a tus preguntas, sí, me trata muy bien y soy MUY feliz.
Saluda a Aaron de mi parte. Ya tengo ganas de que llegue Navidad.
Todo mi cariño,
______
Posdata: Espero que la novia de Scott no sea profesora. Tom se burlaría de él sin piedad.
El segundo correo era de Paul. Aunque seguía deseando que entre ellos hubiera habido algo más, estaba contento de haber podido salvar su amistad. Estaba dispuesto a mantener sus anhelos a raya, porque no quería perderla definitivamente. Aunque le doliera, tenía que admitir que desde que ______ había vuelto a verse con su novio, Jorg, estaba radiante. (Aunque nunca se lo había mencionado ni tenía intención de hacerlo.)
*Hola, ____:
Siento no haberme podido despedir de ti personalmente. Te deseo unas felices Navidades. Tengo un regalo para ti. ¿Podrías darme tu dirección en Pensilvania para enviártelo?
Estoy en la granja, tratando de sacar tiempo para avanzar en el proyecto, entre reuniones familiares y ayudar a mi padre. Podría decirse que mi rutina diaria está llena de estiércol...
¿Quieres que te lleve algo de Vermont?
¿Una vaca frisona?
Feliz Navidad,
Paul
Posdata: ¿Sabías que Kaulitz acabó admitiendo el proyecto de Christa Peterson? Al final va a resultar que los milagros de Navidad existen.
_____ se quedó mirando la pantalla sin saber cómo interpretar la posdata de Paul. ¿Podría ser que Tom hubiera admitido el proyecto de Christa porque ésta lo hubiera amenazado?
No quería hablar de ese tema tan desagradable durante el viaje, pero estaba preocupada. Tras responderle a Paul dándole su dirección, le escribió un breve correo a su padre asegurándole que Tom la estaba tratando como a una princesa. Luego cerró el portátil y suspiró.
—Ese suspiro no ha sonado muy feliz —comentó Tom a su espalda.
—Creo que no voy a volver a revisar el correo en todo el viaje.
—Buena idea.
Al volverse, _____ lo vio mojado de la ducha, con el pelo alborotado y con sólo una toalla blanca alrededor de las caderas.
—Eres hermoso —dijo sin pensar.
Él se echó a reír y la ayudó a levantarse para poder abrazarla.
—¿Tiene debilidad por los hombres y las toallas, señorita Mitchell?
—Sólo por uno en concreto.
—¿Estás bien? —preguntó él, mirándola con preocupación y una expresión hambrienta.
—Tengo alguna molestia, pero ha valido la pena.
Tom entornó los ojos.
—Si te hago daño, quiero que me lo digas. No me escondas nada, ________.
Ella puso los ojos en blanco.
—No me duele nada. Es una molestia, pero nada grave. No me he dado cuenta antes porque tenía otras cosas en la cabeza. Me distraes, Tom.
Él sonrió y le dio un sonoro beso en el cuello.
—Tienes que dejar que empiece a distraerte en la ducha. Estoy harto de ducharme solo.
—Eso no suena mal. ¿Y tú? ¿Cómo te encuentras?
Tom fingió reflexionar
—Deja que piense. Sexo apasionado y ruidoso con mi amada en la habitación y al aire libre... Sí, estoy muy bien.
La abrazó con tanta fuerza que el albornoz de _____ absorbio algunas gotas de su torso.
—Las molestias no durarán mucho. Pronto tu cuerpo me reconocerá.
—Ya te reconoce. Y te echa de menos —susurró ella.
Él le abrió el albornoz para besarle el hombro. Tras apretarle cariñosamente la cintura, se dirigió a la cama, cogió un bote de ibuprofeno de la mesilla de noche y se lo dio.
—Tengo que acercarme a los Uffizi para una reunión. A la vuelta iré a buscar el traje nuevo a la sastrería. —La miró preocupado—. ¿Te importaría ir sola a comprarte el vestido? Te acompañaría, pero temo que la reunión se alargue.
—En absoluto.
—Si estás lista en media hora, podemos salir juntos.
_____ siguió a Tom al baño, olvidándose de Paul y de Christa.
Después de ducharse, se secó el pelo mientras, a su lado, él se preparaba para afeitarse con precisión militar. Rindiéndose a su atractivo, ____ se olvidó de su pelo y se quedó observándolo descaradamente.
Seguía desnudo de cintura para arriba y la toalla le cubría lo justo. Tenía los ojos entornados detrás de las gafas y el cabello húmedo peinado hacia atrás.
_____ se aguantó la risa ante su evidente búsqueda de la perfección. Usaba una brocha con mango de madera oscura, con la que mezcló el jabón hasta conseguir una espuma espesa. Tras extendérsela por la cara, se afeitó usando una anticuada navaja.
(Para algunos profesores, las maquinillas desechables no eran suficiente.)
—¿Qué pasa? —preguntó Tom, al darse cuenta de que se lo estaba comiendo con los ojos.
—Te quiero.
Él la miró con cariño.
—Yo también te quiero, querida.
—Eres la única persona no británica que conozco que usa la palabra «querida».
—No es verdad.
—¿Ah, no?
—Richard solía llamar así a Grace —respondió Tom, con una melancólica mirada.
—Richard es chapado a la antigua, en el buen sentido de la palabra —replicó ella con una sonrisa—. Me gusta que hayas salido a él.
Tom resopló y siguió afeitándose.
—Tan chapado a la antigua no debo ser, o no te habría hecho el amor al aire libre. Ni estaría fantaseando con enseñarte alguna de mis posturas favoritas del Kama Sutra —añadió, guiñándole un ojo—. Pero sí soy un cabrón engreído y vivir conmigo no es fácil. Vas a tener que domesticarme.
—¿Cómo se hace eso, profesor Kaulitz?
—No dejándome nunca —respondió con un murmullo, volviéndose hacia ella.
—Eso no me preocupa. Lo que me preocupa es perderte.
—Entonces no tienes de qué preocuparte.