capitulo 3

461 Words
Pedi una semana libre y me tomé unos dias alejado de todo , reflexioné y decidí que habia que empezar a recuperar a el Samuel de antes. Contrate un entrenador personal que ademas era nutricionista. Ante mi aparecio una joven con unas referencias increibles que ademas estaba muy buena. Queria probar a ver que tan bien decian que te hacia entrar en vereda y valla que lo hizo. Durante el siguiente mes la odie con todas mis fuerzas, no era clemente conmigo y despues de estar todo el dia trabajando me machacaba sin piedad y me hacia tragar algo que ella llamaba comida pero que me dejaba con mas hambre de la qie traia antes de terminar esa bazofia. Me pensé muy seriamente el prescindir de sus servicios por lo radical y severa que era con todo, pero me demostró después de un mes que mi analítica había mejorado muchísimo y había perdido ya cinco kilos con lo que decidí seguir con ella a ver dónde acabábamos. Lo que al principio fue un odio visceral acabó siendo admiración por Mia, que así se llamaba. Era italiana y llevaba ya muchos años en España trabajando. Me fijé mucho en ella y era escultural, cara preciosa, tetas increíbles, un cuerpazo y un culo de escándalo y un par de piernas que se notaban tersas, duras por el ejercicio. Lógicamente se dedicaba a ello y tenía que dar ejemplo con su cuerpo. Mia hizo que me quedase en mi peso y mi IMC ideal, mis analíticas eran inmejorables y con sinceridad me sentía mucho mejor conmigo mismo. Pero lo más importante es que Mia había conseguido meterme una rutina que ella sabía que ya no iba a abandonar y que me tendría en forma sin problema. No os voy a negar que me costó una pasta, los servicios de esa joven no fueron baratos, pero el resultado final mereció la pena cuando me sacó una foto tan solo con la ropa interior y me la mostró junto al Samuel del principio. —Y bien Samuel, ¿Ha merecido la pena o no, tanto sacrificio? El Samuel del principio era algo fofo y amorfo con una barriga que ya empezaba a caer por la gravedad. Hasta mis pectorales eran tetas caídas, lo cierto es que era poco atractivo. En cambio, el Samuel que veía en la foto tomada hacía unas horas era atractivo, con sus músculos bien definidos y esa tableta de chocolate marcando mis abdominales. Mis pectorales eran dos músculos muy definidos y ya no estaban caídos, mis tetas habían desaparecido. Reconozco que el cambio había sido bestial. —Creo que mi trabajo contigo ha terminado. Ahora estas tan bueno que hasta tu exmujer te pediría matrimonio de nuevo. Dijo Mia echándose a reír.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD