El tiempo fue pasando, Moisés insistía en comunicarse con Cristal, sin embargo, los resultados siempre eran los mismos. De esa manera transcurrieron casi seis meses de su llegada a Madrid, con la ayuda de Juan Elías, su amigo y quienes lo rodeaban, logró mejorar su situación económica, reunió el suficiente dinero y ya tenía previsto continuar con su camino hasta Viena cómo fue su plan inicial. Muchas veces se cree que el destino conspira en contra, por lo menos eso pensó Moisés cuando al llegar a Madrid, las cosas se salieron de control y no resultaron como las planificó, sin embargo, en ocasiones ocurre lo contrario, y trabaja a favor de quienes son pacientes para esperar la recompensa. El último día de la presentación, sin él saberlo, estaba uno de los directivos de la Orquesta Real de

