Helena levantó la mirada para encontrarse con la del hombre y Dante se quedó sin aliento frente a sus ojos azules. Aquel viaje, aquel tiempo que estaban pasando juntos le había mostrado a una Helena diferente de la que conocía. De la que esperaba. Levantando una mano, Dante apartó el pelo de su cara y el roce hizo que los ojos de ella se oscurecieran. Helena sentía lo mismo que él. Había algo entre ellos, una corriente eléctrica, cada vez que se tocaban. ¿Por qué aquella urgencia de estar con ella?, se preguntaba. ¿Cómo era posible que un par de días en compañía de aquella mujer le hubieran hecho empezar a replantearse su vida? — Helena... Ella le puso un dedo sobre los labios, en una muda petición de silencio. Después, se dejó caer sobre su pecho y él la envolvió en sus brazos, apr

