Clarice se sentó en el sofá de su sala para darle mimos a su padre, que había regresado de su trabajo en el Hard Rock Stadium emocionado, porque uno de sus nuevos compañeros cumplía años ese fin de semana y lo habían invitado a su celebración. —Solo seremos cinco viejos hablando tonterías mientras nos bebemos unas cervezas y jugamos dominó —reveló Jhon. —De seguro van a criticar a todos los que conocen —bromeó ella, arrancando una sonrisa en su padre. —Aún tengo muchos chismes de los que enterarme y en el estadio no podemos hablar mucho porque estamos trabajando, así que creo que en esa reunión me pondré al día. Ella sonrió complacida. Le encantaba que su padre tuviese una distracción. Cada vez lo veía menos sumido en la melancolía. Contar con un empleo que ocupara a su mente y lo ayud

