Clarice llegó a la discoteca acompañada por Sharon y fingiendo alegría. —¡Ey, nos vemos de nuevo! —bromeó Mirian al encontrarlas. —Si descontamos las videollamadas que nos hemos hecho todos los días, no nos veíamos en persona desde hace una semana —terció Sharon. Las recién llegadas saludaron a cada uno de los presentes con besos y abrazos. Con Mirian no solo se encontraba Rowena y Kathleen, sino otros compañeros que también trabajaban en el hospital en diferentes departamentos, y ya se habían convertido en buenos amigos de Sharon. La pecosa se apoderaba con rapidez de cualquier ambiente. Se sentaron en una mesa y enseguida pidieron la primera ronda de cerveza. Compartieron comentarios jocosos y divertidos mientras calentaban los motores antes de ir a la pista de baile. —¿Con quién ha

